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Agosto 2002

 

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Breve inventario de algunas de las "metidas de pata" cometidas
en San Salvador Atenco
 

Por Octavio Islas y Fernando Gutiérrez
Número 28

Más vale nunca que tarde
Desde hace más de dos décadas la Ciudad de México demanda una nueva terminal aérea. El aeropuerto internacional Benito Juárez ha llegado al límite de su capacidad, y los problemas que enfrenta son tan serios como constantes.

Sin embargo, por lo menos dos presidentes priístas rehusaron involucrarse en la construcción de una nueva terminal aérea, advirtiendo las posibles implicaciones políticas de semejante iniciativa.

En 1998 el gobierno del doctor Ernesto Zedillo inclusive consideró dos alternativas para la ubicación de la nueva terminal aérea de la Ciudad de México: el Vaso del Lago de Texcoco, en el Estado de México, y Tizayuca, en Hidalgo.

En los primeros meses del año 2000, el gobierno del presidente Zedillo anunció que antes del 30 de noviembre daría a conocer la ubicación del nuevo aeropuerto. Ernesto Zedillo concluyó su mandato sin revelar el lugar. La ubicación de la nueva terminal aérea quedó en suspenso.

Relación mínima de las "metidas de pata"
Durante su campaña en pos de la Presidencia de la República, Vicente Fox Quezada prometió que de ser favorecido con el voto popular, su gobierno iniciaría la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

El 5 de febrero de 2000, Pedro Cerisola y Weber, secretario de Comunicaciones y Transportes, anunció que en el mes de junio el gobierno federal daría a conocer la ubicación de la nueva terminal aérea.

El proceso de selección de la ubicación de la nueva terminal aérea derivó en una intensa competencia mediática entre los gobiernos de Hidalgo y del Estado de México2. A la batalla mediática lógicamente se incorporaron algunos grupos ambientalistas, los cuales descalificaron por igual las opciones de Tizayuca y Texcoco3.

El gobierno federal evidenció una alarmante inexperiencia política. Por principio de cuentas, el proyecto del nuevo aeropuerto no fue manejado con el debido rigor técnico, de acuerdo con lo afirmado por el analista político Manuel Camacho Solís. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes no evaluó las opciones que tenía para definir el sitio en el cual se ubicaría la nueva terminal aérea:

La SCT aceptó las conclusiones a favor del sitio Texcoco derivadas de los estudios de factibilidad técnica que el gobierno anterior contrató con The Mitre Corporation. Ni esa Secretaría, ni nadie más en el gobierno federal, tomaron en cuenta las implicaciones económicas, sociales y ambientales que sobre el desarrollo regional tendría la decisión del aeropuerto4.

En el mismo sentido, algunos periodistas, como Francisco Cárdenas Cruz, por ejemplo, denunciaron que las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes nunca consideraron otras opciones para construir la nueva terminal aérea:

Naturalmente que para el secretario de Comunicaciones y Transportes jamás pareció existir en su ánimo personal, ni la viabilidad de Tizayuca, ni mucho menos ninguna otra, incluidas las "varias alternativas" que refiriera el Presidente a la conductora de la CNN, entre las que ahora se sabe que está la ampliación misma del actual aeropuerto internacional de la ciudad de México5.

Recientes declaraciones del empresario Juan Sánchez Navarro permiten suponer que Pedro Cerisola y Weber, secretario de Comunicaciones y Transportes, ocultó información al presidente Vicente Fox Quezada, relativa a una tercera alternativa: el "Plan Terminal 2", cuyo principal promotor es el vicepresidente de Grupo Modelo.

El próspero empresario cervecero destacó las siguientes palabras del presidente Vicente Fox: "A mí no me habían informado de esto; yo no sabía nada"6. Juan Sánchez Navarro además señaló que el secretario de Comunicaciones y Transportes no se tomó la molestia de recibir al piloto Alfredo Lezama y al arquitecto Carlos Hurtado, autores del proyecto Bordo de Xochiaca. La disposición al diálogo definitivamente no es una de las virtudes de Cerisola.

El domingo 28 de julio, el periodista Félix Fuentes afirmó:

Tampoco fue informado el primer mandatario que el impulsor del proyecto Texcoco es el arquitecto Ernesto Velasco León, director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), amigo personal del titular de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola7.

El 22 de octubre de 2001, el gobierno federal anunció que en Texcoco se ubicaría la nueva terminal aérea de la Ciudad México. Ese día fue emitido el decreto expropiatorio correspondiente, el cual afectaría el patrimonio de 4 mil 375 familias.

Además de los estudios técnicos que encargó el gobierno federal, los cuales, suponemos permiten sustentar la pertinencia de haber optado por Texcoco entre las alternativas posibles para construir la nueva terminal aérea de la Ciudad de México, conviene preguntarse si al gobierno federal se le ocurrió realizar alguna investigación relativa a la aceptación o rechazo al proyecto, entrevistando a las familias que serían afectadas por el decreto. Francisco Ortiz, coordinador general de Opinión Pública e Imagen de la Presidencia de la República, tiene la palabra. ¿Realmente el gobierno del presidente Fox reparó en las implicaciones políticas de construir el nuevo aeropuerto en Texcoco?. ¿Con base en qué información decidió asumir los riegos?.

De acuerdo con el periodista Rodolfo Montes, la titular de la Oficina de la Representación para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de la Presidencia de la República, Xóchitl Gálvez, fue la única funcionaria del gobierno de Vicente Fox que oportunamente advirtió los errores en los cuales podría incurrir el gobierno federal:

Muchos meses antes de que estallara el conflicto en San Salvador Atenco como consecuencia del decreto expropiatorio de Vicente Fox, problema a raíz del cual murió el campesino José Enrique Iglesias, una voz advirtió al presidente y a sus secretarios de Estado: "La época de las expropiaciones ya se terminó, ha llegado a su fin"8.

Las advertencias de la titular de la Oficina de la Representación para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de la Presidencia de la República desafortunadamente no fueron debidamente consideradas. Para colmo, fundamentando la expropiación como "causa de utilidad pública", por cada metro cuadrado de las terrenos por expropiar, el gobierno federal ofreció indemnizar a los ejidatarios con la ofensiva cantidad de siete pesos con veinte centavos.

En recientes declaraciones, Pedro Cerisola y Weber afirmó que la indemnización ofrecida a los afectados en Atenco: "era mejor que la que se pagó en Denver, Colorado, cuando se construyó el aeropuerto de esa ciudad de Estados Unidos"9.

En la revista Expansión -afirma Gerardo Unzueta-, los beneficios económicos que generaría al llamado "Grupo Atlacomulco", la construcción de la nueva terminal aérea de la Ciudad de México, fueron estimados en el orden de los 100 mil millones de dólares.

De acuerdo con los últimos estudios técnicos que elaboró el gobierno del Estado de México, el aeropuerto de Texcoco traería una derrama económica "original" por 77 mil millones de pesos, con un efecto multiplicador que se traduciría en 300 mil millones de pesos con la total operación de la central. ¿Por qué el 22 de octubre de 2001, el gobierno del cambio no fue capaz de presentar una propuesta justa y generosa, razonada en la elemental necesidad política de compensar ampliamente a los ejidatarios de San Salvador Atenco por la enajenación de su patrimonio?

El 23 de octubre de 2001, los habitantes de San Salvador Atenco salieron a las calles con machetes, palos y varillas, dispuestos a bloquear la carretera Texcoco-Lechería en protesta de la decisión de construir en Texcoco el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Con la asesoría del destacado jurista Ignacio Burgoa, los ejidatarios de San Salvador Atenco decidieron promover un amparo al decreto expropiatorio. Desde sus primeras marchas en la Ciudad de México -afirma atinadamente Manuel Camacho Solís-, ya era posible advertir que en Salvador Atenco se estaba formando un movimiento de convicciones profundas.

Algunos de los periodistas que hoy resultan tan incómodos para el presidente Vicente Fox Quezada por no compartir su optimista visión de la realidad nacional, oportunamente advirtieron que la grave desatención gubernamental a las peticiones de los ejidatarios de San Salvador Atenco podría derivar en un delicadísimo conflicto. Desafortunadamente no se equivocaron.

El lunes 19 de noviembre de 2001, por ejemplo, el periodista Ricardo Rocha ofreció una amplia relación de las razones por las cuales San Salvador Atenco está en pie de lucha, y sus habitantes furiosos contra todo lo que signifique gobierno:

Están resentidos, agraviados, insultados y robados: eso y más. Y hay razones: de un total de 13 municipios mexiquenses afectados por el rectángulo aeroportuario de 5 mil 300 hectáreas de expropiación. Atenco está siendo ferozmente castigado, devastado, aniquilado; hay municipio -ejidos que perdieron de 60 a 300 hectáreas, San Salvador Atenco ha sido despojado de mil 400 hectáreas, que significan 90% de su territorio". En otras palabras, el decreto los condena a la extinción como comunidad, a la desaparición como cultura, a la desintegración familiar, al cambio obligado de destino (...) Atenco es hoy una fiera herida en su dignidad y en su orgullo. Cuidado con seguirla provocando. Es una advertencia que hay que atender, si se quiere evitar la sangre11.

Al justo reclamo social de los habitantes de San Salvador Atenco, el gobierno federal respondió con arrogante indiferencia. No sin cierta ironía, Rosario Ibarra de Piedra afirmó que Pedro Cerisola y Weber prefirió consultar a los patos que a los habitantes del pueblo de Atenco.

El secretario de Gobernación, Santiago Creel y el secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola, subestimaron a los campesinos de San Salvador Atenco y a sus aliados políticos. Jamás se tomaron la molestia de cabildear y negociar con ellos el proyecto. El periodista Félix Fuentes señala:

Cerisola promovió el decreto para expropiar terrenos en Atenco a razón de 7.20 pesos por metro y ni siquiera se molestó en acercarse a los ejidatarios para saber si estaban de acuerdo12.

La tesis del "complot"
Funcionarios del gobierno del Estado de México, así como destacados miembros del Partido Acción Nacional, han intentado justificar, al amparo de la "tesis del complot", los garrafales errores cometidos en perjuicio de los ejidatarios de San Salvador Atenco.

Manuel Cadena Morales, por ejemplo, secretario general de Gobierno del Estado de México, afirmó que extranjeros y otros grupos ajenos al interés de los ejidatarios de San Salvador Atenco, han sido identificados en algunas marchas y manifestaciones.

El activo senador Javier Corral Jurado (PAN), afirmó:

En San Salvador Atenco se han sumado actores y facetas diversas que explican el movimiento de resistencia al cambio y socabamiento de nuestro proceso de alternancia política (...) El manejo mediático del conflicto por la expropiación es un filón para el análisis de las fuerzas que apuestan por el fracaso de nuestra etapa de cambio (...) El nivel de intransigencia e ideologización que tiene el movimiento de Atenco, demuestra también la presencia de fuerzas, objetivos y actores ajenos a las peticiones de los campesinos13.

Efectivamente hay grupos políticos interesados en capitalizar el conflicto de San Salvador Atenco, como reconoce el destacado periodista Raymundo Riva Palacio. Entre los grupos visibles se encuentran el Frente Popular Francisco Villa, vinculado al PRD; el Frente Nacional Zapatista, ligado al EZLN, el Movimiento Popular Revolucionario, relacionado con el EPR; además es posible advertir a grupos de choques radicales -como el CGH-; grupos solidarios -fundaciones estadounidenses, universidades, normalistas; y grupos clandestinos -militares mexicanos que los entrenaron, el EZLN, el EPR, la organización separatista vasca ETA, el maoísta peruano Sendero Luminoso.

Pedro Cerisola y Weber -quien ante los constantes cuestionamientos que ha recibido, de plano optó por afiliarse al Partido Acción Nacional-, en la conferencia que dictó en el Foro de Consulta Temático sobre Ciencia e Innovación Tecnológica, evento organizado por la Fundación Rafael Preciado Hernández, declaró:

No nos confundamos, el asunto de Atenco puede juzgarse a toro pasado como un error, y seguramente no hubo perfecciones. Sin embargo, no es un problema del aeropuerto, es un problema político. Están queriendo ver qué clase de gobierno somos y cómo vamos a resolver problemas14.

Al margen de la formidable capacidad que ha demostrado Pedro Cerisola para justificar sus constantes errores, el destacado periodista Raymundo Riva Palacio ubica el problema en su justa dimensión al señalar:

...hace nueve meses, cuando ante un reclamo social, les respondieron con indiferencia. Todavía hoy, las autoridades ven problema como algo jurídico, cuando siempre fue político. He aquí el error y sus consecuencias. La polarización de las partes creció en los vacíos que dejaron las autoridades. Es una obviedad recordarlo, pero en política, cualquier vacío se llena. Eso sucedió en Atenco15.

El jueves 11 de julio, en Acolman, Estado de México, explotó la violencia contenida y tantas veces anunciada. El enfrentamiento entre ejidatarios de San Salvador Atenco y granaderos del Estado de México cobró su primera víctima: José Enrique Iglesias.

Renuente a practicar una efectiva comunicación social de Estado, la Dirección General de Comunicación Social de la Presidencia de la República optó por mentir, pretendiendo validar la tesis del "complot":

Como si la vida de José Enrique Espinosa Juárez fuera menos valiosa por el hecho de no ser ejidatario por el hecho de no ser ejidatario, de no ser oriundo de San Salvador Atenco, de no pertenecer a ese núcleo ejidal (...) se intentó crear una corriente de opinión que pretendió justificar lo que no tiene justificación; que José Enrique Espinosa Juárez murió como resultado de la represión policíaca (...) las autoridades federales y mexiquenses se apresuraron a descalificar al hombre muerto; no era ejidatario, no era de Atenco, fue obligado a acudir a la manifestación y por si fuera poco no tuvo el cuidado de atenderse debidamente. Se montó un monumental engaño oficial y mediático que pocos creyeron. Pero la ofensiva estratagema mediática del gobierno no vino de una autoridad menor, de una oficina de inexpertos o improvisados, sino que salió desde la casa presidencial, en donde se emitió un vergonzoso comunicado oficial, que hoy se sabe sólo fue enviado a algunos medios, o por lo menos a La Jornada, en el que la Presidencia de la República da cuenta del deceso y se apresura a señalar que las lesiones por las cuales fue hospitalizado José Enrique Espinosa Juárez (...) "no fueron la causa de la muerte" (...) Pero el inexplicable comunicado de la Presidencia va más allá., pues dice: Es importante señalar que la viuda de Espinosa Juárez, María del Socorro Merino Buendía, al ser entrevistada en medios electrónicos, aseguro que su marido no era ejidatario ni simpatizantes del FUCCA, y que por ser vecino de la colonia Francisco I. Madero, fue obligado a participar en la marcha del 11 de julio ya que era objeto de presiones para sumarse al movimiento de rechazo al proyecto aeroportuario en Texcoco. En términos similares, Alfonso Navarrete Prida, procurador de Justicia del estado de México deslindó al gobierno estatal y aseguró que Espinosa Juárez "no era ejidatario" y que el fallecimiento "se debió a la mala atención del cuadro de diabetes que de padecía16.

¿Y dónde está el piloto?
El 15 de julio, en la entrevista que el presidente Vicente Fox concedió a Patricia Janiot, conductora de un nuevo noticiero de la CNN en español, el primer mandatario afirmó que el gobierno federal consideraba la posibilidad de cancelar el proyecto Texcoco y buscar otras opciones.

Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones y Transportes, apurado procedió a corregir al presidente Vicente Fox, afirmando que no hay opción "B".

Las imprudentes declaraciones del secretario de Comunicaciones seguramente irritaron a Manuel Ángel Núñez Soto, gobernador de Hidalgo, quien afirmó: "Hidalgo no es plato de segunda mesa".

Sorpresivamente el primero de agosto, Pedro Cerisola, señalado como el funcionario que más promovió la construcción de la nueva terminal aérea en Texcoco, informó la cancelación del proyecto "Texcoco-Atenco".

Incurriendo en evidentes contradicciones, el secretario de Comunicaciones y Transportes, obligado por las circunstancias se vio en la necesidad de afirmar: "por fortuna existen otras alternativas para poder ubicar el nuevo aeropuerto". Doloroso fracaso, cuyo saldo negativo no necesariamente recaerá en el presidente Vicente Fox, quien ahora sí demostró que su capacidad de decisión está por encima de los caprichos e intereses particulares de sus colaboradores.

En la arrogancia y en el desprecio al genuino ejercicio de la comunicación social, es posible ubicar el origen de las no pocas "metidas de pata" de funcionarios del gobierno federal.

Lo hemos señalado y volvemos a insistir: le hacen más daño al presidente Vicente Fox Quezada los aduladores y los incompetentes, que sus críticos.


Notas:

2 Debemos tener presente que los gobernadores de esas entidades son distinguidos miembros del Partido Revolucionario Institucional.
3 Por tal motivo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se vio obligada a recurrir a expertos del Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), quienes declararon "un empate técnico" entre los proyectos de Tizayuca y Texcoco.
4 Manuel Camacho Solís: "¿Sin aeropuerto?. El Universal, 22 de julio, 2002
5 Francisco Cárdenas Cruz: "Pulso político". El Universal, 22 de julio, 2002.
6 Alejandro Ángeles: "Gusta a Fox el plan Terminal 2". El Universal, 17 de julio, 2002.
7 Félix Fuentes: "En la línea". El Universal, 28 de julio, 2002.
8 Rodolfo Montes: "No expropies Vicente, le aconsejo Xóchitl". Proceso, número 1348. 28 de julio, 2002.
9 En cambio el senador Diego Fernández de Cevallos, indignado, expresó: "Estoy en desacuerdo con que en este país sólo los ricos hagamos negocio. Y es trágico, injusto, ofensivo, inadmisible e intolerable que en contrapartida a los pobres les quede la violencia la trasgresión a la ley y el lenguaje de los machetes. Pobre país".
10 María Teresa Montaño Delgado: "Millonarias pérdidas para el Edomex en inversión directa". El Universal, 2 de agosto, 2002.
11 Ricardo Rocha: "Detrás de la noticia". El Universal, 15 de julio, 2002.
12 Félix Fuentes: "En la línea". El Universal, 23 de julio, 2002.
13 Javier Corral Jurado: "En San Salvador Atenco falló la estrategia". El Universal, 23 de julio, 2002.
14 Alejandro Torres Rogelio: "Atenco, problema político, afirma Cerisola. Quieren poner a prueba al gobierno, opina". El Universal, 22 de julio, 2002.
15 Raymundo Riva Palacio: "Estrictamente personal". El Universal, 15 de julio, 2002.
16 Ricardo Alemán: "Itinerario político". El Universal. 27 de julio, 2002.


Dr. Octavio Islas
Mtro. Fernando Gutiérrez
Investigadores del Departamento de Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, México

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