Por Octavio Islas y Fernando
Gutiérrez
Número 28
Más vale nunca que tarde
Desde hace más
de dos décadas la Ciudad de México demanda una nueva
terminal aérea. El aeropuerto internacional Benito Juárez
ha llegado al límite de su capacidad, y los problemas que
enfrenta son tan serios como constantes.
Sin embargo, por lo menos dos presidentes
priístas rehusaron involucrarse en la construcción
de una nueva terminal aérea, advirtiendo las posibles implicaciones
políticas de semejante iniciativa.
En 1998 el gobierno del doctor Ernesto
Zedillo inclusive consideró dos alternativas para la ubicación
de la nueva terminal aérea de la Ciudad de México:
el Vaso del Lago de Texcoco, en el Estado de México, y Tizayuca,
en Hidalgo.
En los primeros meses del año
2000, el gobierno del presidente Zedillo anunció que antes
del 30 de noviembre daría a conocer la ubicación del
nuevo aeropuerto. Ernesto Zedillo concluyó su mandato sin
revelar el lugar. La ubicación de la nueva terminal aérea
quedó en suspenso.
Relación mínima
de las "metidas de pata"
Durante su campaña
en pos de la Presidencia de la República, Vicente Fox Quezada
prometió que de ser favorecido con el voto popular, su gobierno
iniciaría la construcción del nuevo aeropuerto de
la Ciudad de México.
El 5 de febrero de 2000, Pedro Cerisola
y Weber, secretario de Comunicaciones y Transportes, anunció
que en el mes de junio el gobierno federal daría a conocer
la ubicación de la nueva terminal aérea.
El proceso de selección de la ubicación de la nueva
terminal aérea derivó en una intensa competencia mediática
entre los gobiernos de Hidalgo y del Estado de México2.
A la batalla mediática lógicamente se incorporaron
algunos grupos ambientalistas, los cuales descalificaron por igual
las opciones de Tizayuca y Texcoco3.
El gobierno federal evidenció
una alarmante inexperiencia política. Por principio de cuentas,
el proyecto del nuevo aeropuerto no fue manejado con el debido rigor
técnico, de acuerdo con lo afirmado por el analista político
Manuel Camacho Solís. La Secretaría de Comunicaciones
y Transportes no evaluó las opciones que tenía para
definir el sitio en el cual se ubicaría la nueva terminal
aérea:
La SCT aceptó las conclusiones
a favor del sitio Texcoco derivadas de los estudios de factibilidad
técnica que el gobierno anterior contrató con The
Mitre Corporation. Ni esa Secretaría, ni nadie más
en el gobierno federal, tomaron en cuenta las implicaciones económicas,
sociales y ambientales que sobre el desarrollo regional tendría
la decisión del aeropuerto4.
En el mismo sentido, algunos periodistas,
como Francisco Cárdenas Cruz, por ejemplo, denunciaron que
las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
nunca consideraron otras opciones para construir la nueva terminal
aérea:
Naturalmente que para el secretario
de Comunicaciones y Transportes jamás pareció existir
en su ánimo personal, ni la viabilidad de Tizayuca, ni
mucho menos ninguna otra, incluidas las "varias alternativas"
que refiriera el Presidente a la conductora de la CNN, entre las
que ahora se sabe que está la ampliación misma del
actual aeropuerto internacional de la ciudad de México5.
Recientes declaraciones del empresario
Juan Sánchez Navarro permiten suponer que Pedro Cerisola
y Weber, secretario de Comunicaciones y Transportes, ocultó
información al presidente Vicente Fox Quezada, relativa a
una tercera alternativa: el "Plan Terminal 2", cuyo principal
promotor es el vicepresidente de Grupo Modelo.
El próspero empresario cervecero
destacó las siguientes palabras del presidente Vicente Fox:
"A mí no me habían informado de esto; yo no sabía
nada"6. Juan Sánchez
Navarro además señaló que el secretario de
Comunicaciones y Transportes no se tomó la molestia de recibir
al piloto Alfredo Lezama y al arquitecto Carlos Hurtado, autores
del proyecto Bordo de Xochiaca. La disposición al diálogo
definitivamente no es una de las virtudes de Cerisola.
El domingo 28 de julio, el periodista
Félix Fuentes afirmó:
Tampoco fue informado el primer
mandatario que el impulsor del proyecto Texcoco es el arquitecto
Ernesto Velasco León, director de Aeropuertos y Servicios
Auxiliares (ASA), amigo personal del titular de Comunicaciones y
Transportes, Pedro Cerisola7.
El 22 de octubre de 2001, el gobierno
federal anunció que en Texcoco se ubicaría la nueva
terminal aérea de la Ciudad México. Ese día
fue emitido el decreto expropiatorio correspondiente, el cual afectaría
el patrimonio de 4 mil 375 familias.
Además de los estudios técnicos
que encargó el gobierno federal, los cuales, suponemos permiten
sustentar la pertinencia de haber optado por Texcoco entre las alternativas
posibles para construir la nueva terminal aérea de la Ciudad
de México, conviene preguntarse si al gobierno federal se
le ocurrió realizar alguna investigación relativa
a la aceptación o rechazo al proyecto, entrevistando a las
familias que serían afectadas por el decreto. Francisco Ortiz,
coordinador general de Opinión Pública e Imagen de
la Presidencia de la República, tiene la palabra. ¿Realmente
el gobierno del presidente Fox reparó en las implicaciones
políticas de construir el nuevo aeropuerto en Texcoco?. ¿Con
base en qué información decidió asumir los
riegos?.
De acuerdo con el periodista Rodolfo Montes, la titular de la Oficina
de la Representación para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas
de la Presidencia de la República, Xóchitl Gálvez,
fue la única funcionaria del gobierno de Vicente Fox que
oportunamente advirtió los errores en los cuales podría
incurrir el gobierno federal:
Muchos meses antes de que estallara
el conflicto en San Salvador Atenco como consecuencia del decreto
expropiatorio de Vicente Fox, problema a raíz del cual
murió el campesino José Enrique Iglesias, una voz
advirtió al presidente y a sus secretarios de Estado: "La
época de las expropiaciones ya se terminó, ha llegado
a su fin"8.
Las advertencias de la titular de
la Oficina de la Representación para el Desarrollo de los
Pueblos Indígenas de la Presidencia de la República
desafortunadamente no fueron debidamente consideradas. Para colmo,
fundamentando la expropiación como "causa de utilidad
pública", por cada metro cuadrado de las terrenos por
expropiar, el gobierno federal ofreció indemnizar a los ejidatarios
con la ofensiva cantidad de siete pesos con veinte centavos.
En recientes declaraciones, Pedro
Cerisola y Weber afirmó que la indemnización ofrecida
a los afectados en Atenco: "era mejor que la que se pagó
en Denver, Colorado, cuando se construyó el aeropuerto de
esa ciudad de Estados Unidos"9.
En la revista Expansión
-afirma Gerardo Unzueta-, los beneficios económicos que
generaría al llamado "Grupo Atlacomulco", la construcción
de la nueva terminal aérea de la Ciudad de México,
fueron estimados en el orden de los 100 mil millones de dólares.
De acuerdo con los últimos
estudios técnicos que elaboró el gobierno del Estado
de México, el aeropuerto de Texcoco traería una derrama
económica "original" por 77 mil millones de pesos,
con un efecto multiplicador que se traduciría en 300 mil
millones de pesos con la total operación de la central. ¿Por
qué el 22 de octubre de 2001, el gobierno del cambio no
fue capaz de presentar una propuesta justa y generosa, razonada
en la elemental necesidad política de compensar ampliamente
a los ejidatarios de San Salvador Atenco por la enajenación
de su patrimonio?
El 23 de octubre de 2001, los habitantes
de San Salvador Atenco salieron a las calles con machetes, palos
y varillas, dispuestos a bloquear la carretera Texcoco-Lechería
en protesta de la decisión de construir en Texcoco el nuevo
aeropuerto de la Ciudad de México.
Con la asesoría del destacado
jurista Ignacio Burgoa, los ejidatarios de San Salvador Atenco decidieron
promover un amparo al decreto expropiatorio. Desde sus primeras
marchas en la Ciudad de México -afirma atinadamente Manuel
Camacho Solís-, ya era posible advertir que en Salvador Atenco
se estaba formando un movimiento de convicciones profundas.
Algunos de los periodistas que hoy
resultan tan incómodos para el presidente Vicente Fox Quezada
por no compartir su optimista visión de la realidad nacional,
oportunamente advirtieron que la grave desatención gubernamental
a las peticiones de los ejidatarios de San Salvador Atenco podría
derivar en un delicadísimo conflicto. Desafortunadamente
no se equivocaron.
El lunes 19 de noviembre de 2001,
por ejemplo, el periodista Ricardo Rocha ofreció una amplia
relación de las razones por las cuales San Salvador Atenco
está en pie de lucha, y sus habitantes furiosos contra todo
lo que signifique gobierno:
Están resentidos, agraviados,
insultados y robados: eso y más. Y hay razones: de un total
de 13 municipios mexiquenses afectados por el rectángulo
aeroportuario de 5 mil 300 hectáreas de expropiación.
Atenco está siendo ferozmente castigado, devastado, aniquilado;
hay municipio -ejidos que perdieron de 60 a 300 hectáreas,
San Salvador Atenco ha sido despojado de mil 400 hectáreas,
que significan 90% de su territorio". En otras palabras,
el decreto los condena a la extinción como comunidad, a
la desaparición como cultura, a la desintegración
familiar, al cambio obligado de destino (...) Atenco es hoy una
fiera herida en su dignidad y en su orgullo. Cuidado con seguirla
provocando. Es una advertencia que hay que atender, si se quiere
evitar la sangre11.
Al justo reclamo social de los habitantes
de San Salvador Atenco, el gobierno federal respondió con
arrogante indiferencia. No sin cierta ironía, Rosario Ibarra
de Piedra afirmó que Pedro Cerisola y Weber prefirió
consultar a los patos que a los habitantes del pueblo de Atenco.
El secretario de Gobernación,
Santiago Creel y el secretario de Comunicaciones y Transportes,
Pedro Cerisola, subestimaron a los campesinos de San Salvador Atenco
y a sus aliados políticos. Jamás se tomaron la molestia
de cabildear y negociar con ellos el proyecto. El periodista Félix
Fuentes señala:
Cerisola promovió el decreto
para expropiar terrenos en Atenco a razón de 7.20 pesos
por metro y ni siquiera se molestó en acercarse a los ejidatarios
para saber si estaban de acuerdo12.
La tesis del "complot"
Funcionarios del gobierno
del Estado de México, así como destacados miembros
del Partido Acción Nacional, han intentado justificar, al
amparo de la "tesis del complot", los garrafales errores
cometidos en perjuicio de los ejidatarios de San Salvador Atenco.
Manuel Cadena Morales, por ejemplo,
secretario general de Gobierno del Estado de México, afirmó
que extranjeros y otros grupos ajenos al interés de los ejidatarios
de San Salvador Atenco, han sido identificados en algunas marchas
y manifestaciones.
El activo senador Javier Corral
Jurado (PAN), afirmó:
En San Salvador Atenco se han
sumado actores y facetas diversas que explican el movimiento de
resistencia al cambio y socabamiento de nuestro proceso de alternancia
política (...) El manejo mediático del conflicto
por la expropiación es un filón para el análisis
de las fuerzas que apuestan por el fracaso de nuestra etapa de
cambio (...) El nivel de intransigencia e ideologización
que tiene el movimiento de Atenco, demuestra también la
presencia de fuerzas, objetivos y actores ajenos a las peticiones
de los campesinos13.
Efectivamente hay grupos políticos
interesados en capitalizar el conflicto de San Salvador Atenco,
como reconoce el destacado periodista Raymundo Riva Palacio. Entre
los grupos visibles se encuentran el Frente Popular Francisco Villa,
vinculado al PRD; el Frente Nacional Zapatista, ligado al EZLN,
el Movimiento Popular Revolucionario, relacionado con el EPR; además
es posible advertir a grupos de choques radicales -como el CGH-;
grupos solidarios -fundaciones estadounidenses, universidades, normalistas;
y grupos clandestinos -militares mexicanos que los entrenaron, el
EZLN, el EPR, la organización separatista vasca ETA, el maoísta
peruano Sendero Luminoso.
Pedro Cerisola y Weber -quien ante
los constantes cuestionamientos que ha recibido, de plano optó
por afiliarse al Partido Acción Nacional-, en la conferencia
que dictó en el Foro de Consulta Temático sobre Ciencia
e Innovación Tecnológica, evento organizado por la
Fundación Rafael Preciado Hernández, declaró:
No nos confundamos, el asunto
de Atenco puede juzgarse a toro pasado como un error, y seguramente
no hubo perfecciones. Sin embargo, no es un problema del aeropuerto,
es un problema político. Están queriendo ver qué
clase de gobierno somos y cómo vamos a resolver problemas14.
Al margen de la formidable capacidad
que ha demostrado Pedro Cerisola para justificar sus constantes
errores, el destacado periodista Raymundo Riva Palacio ubica el
problema en su justa dimensión al señalar:
...hace nueve meses, cuando ante
un reclamo social, les respondieron con indiferencia. Todavía
hoy, las autoridades ven problema como algo jurídico, cuando
siempre fue político. He aquí el error y sus consecuencias.
La polarización de las partes creció en los vacíos
que dejaron las autoridades. Es una obviedad recordarlo, pero
en política, cualquier vacío se llena. Eso sucedió
en Atenco15.
El jueves 11 de julio, en Acolman,
Estado de México, explotó la violencia contenida y
tantas veces anunciada. El enfrentamiento entre ejidatarios de San
Salvador Atenco y granaderos del Estado de México cobró
su primera víctima: José Enrique Iglesias.
Renuente a practicar una efectiva
comunicación social de Estado, la Dirección General
de Comunicación Social de la Presidencia de la República
optó por mentir, pretendiendo validar la tesis del "complot":
Como si la vida de José
Enrique Espinosa Juárez fuera menos valiosa por el hecho
de no ser ejidatario por el hecho de no ser ejidatario, de no
ser oriundo de San Salvador Atenco, de no pertenecer a ese núcleo
ejidal (...) se intentó crear una corriente de opinión
que pretendió justificar lo que no tiene justificación;
que José Enrique Espinosa Juárez murió como
resultado de la represión policíaca (...) las autoridades
federales y mexiquenses se apresuraron a descalificar al hombre
muerto; no era ejidatario, no era de Atenco, fue obligado a acudir
a la manifestación y por si fuera poco no tuvo el cuidado
de atenderse debidamente. Se montó un monumental engaño
oficial y mediático que pocos creyeron. Pero la ofensiva
estratagema mediática del gobierno no vino de una autoridad
menor, de una oficina de inexpertos o improvisados, sino que salió
desde la casa presidencial, en donde se emitió un vergonzoso
comunicado oficial, que hoy se sabe sólo fue enviado a
algunos medios, o por lo menos a La Jornada, en el que
la Presidencia de la República da cuenta del deceso y se
apresura a señalar que las lesiones por las cuales fue
hospitalizado José Enrique Espinosa Juárez (...)
"no fueron la causa de la muerte" (...) Pero el inexplicable
comunicado de la Presidencia va más allá., pues
dice: Es importante señalar que la viuda de Espinosa Juárez,
María del Socorro Merino Buendía, al ser entrevistada
en medios electrónicos, aseguro que su marido no era ejidatario
ni simpatizantes del FUCCA, y que por ser vecino de la colonia
Francisco I. Madero, fue obligado a participar en la marcha del
11 de julio ya que era objeto de presiones para sumarse al movimiento
de rechazo al proyecto aeroportuario en Texcoco. En términos
similares, Alfonso Navarrete Prida, procurador de Justicia del
estado de México deslindó al gobierno estatal y
aseguró que Espinosa Juárez "no era ejidatario"
y que el fallecimiento "se debió a la mala atención
del cuadro de diabetes que de padecía16.
¿Y dónde está
el piloto?
El 15 de julio, en la
entrevista que el presidente Vicente Fox concedió a Patricia
Janiot, conductora de un nuevo noticiero de la CNN en español,
el primer mandatario afirmó que el gobierno federal consideraba
la posibilidad de cancelar el proyecto Texcoco y buscar otras opciones.
Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones
y Transportes, apurado procedió a corregir al presidente
Vicente Fox, afirmando que no hay opción "B".
Las imprudentes declaraciones del
secretario de Comunicaciones seguramente irritaron a Manuel Ángel
Núñez Soto, gobernador de Hidalgo, quien afirmó:
"Hidalgo no es plato de segunda mesa".
Sorpresivamente el primero de agosto,
Pedro Cerisola, señalado como el funcionario que más
promovió la construcción de la nueva terminal aérea
en Texcoco, informó la cancelación del proyecto "Texcoco-Atenco".
Incurriendo en evidentes contradicciones,
el secretario de Comunicaciones y Transportes, obligado por las
circunstancias se vio en la necesidad de afirmar: "por fortuna
existen otras alternativas para poder ubicar el nuevo aeropuerto".
Doloroso fracaso, cuyo saldo negativo no necesariamente recaerá
en el presidente Vicente Fox, quien ahora sí demostró
que su capacidad de decisión está por encima de los
caprichos e intereses particulares de sus colaboradores.
En la arrogancia y en el desprecio
al genuino ejercicio de la comunicación social, es posible
ubicar el origen de las no pocas "metidas de pata" de
funcionarios del gobierno federal.
Lo hemos señalado y volvemos
a insistir: le hacen más daño al presidente Vicente
Fox Quezada los aduladores y los incompetentes, que sus críticos.
Notas:
2
Debemos tener presente que los gobernadores de esas entidades son
distinguidos miembros del Partido Revolucionario Institucional.
3 Por tal motivo, la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes se vio obligada a recurrir a expertos
del Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA), quienes declararon
"un empate técnico" entre los proyectos de Tizayuca
y Texcoco.
4 Manuel Camacho Solís:
"¿Sin aeropuerto?. El Universal, 22 de julio,
2002
5 Francisco Cárdenas Cruz:
"Pulso político". El Universal, 22 de julio,
2002.
6 Alejandro Ángeles: "Gusta
a Fox el plan Terminal 2". El Universal, 17 de julio,
2002.
7 Félix Fuentes: "En
la línea". El Universal, 28 de julio, 2002.
8 Rodolfo Montes: "No expropies
Vicente, le aconsejo Xóchitl". Proceso, número
1348. 28 de julio, 2002.
9 En cambio el senador Diego Fernández
de Cevallos, indignado, expresó: "Estoy en desacuerdo
con que en este país sólo los ricos hagamos negocio.
Y es trágico, injusto, ofensivo, inadmisible e intolerable
que en contrapartida a los pobres les quede la violencia la trasgresión
a la ley y el lenguaje de los machetes. Pobre país".
10 María Teresa Montaño
Delgado: "Millonarias pérdidas para el Edomex en inversión
directa". El Universal, 2 de agosto, 2002.
11 Ricardo Rocha: "Detrás
de la noticia". El Universal, 15 de julio, 2002.
12 Félix Fuentes: "En
la línea". El Universal, 23 de julio, 2002.
13 Javier Corral Jurado: "En
San Salvador Atenco falló la estrategia". El Universal,
23 de julio, 2002.
14 Alejandro Torres Rogelio:
"Atenco, problema político, afirma Cerisola. Quieren
poner a prueba al gobierno, opina". El Universal, 22
de julio, 2002.
15 Raymundo Riva Palacio: "Estrictamente
personal". El Universal, 15 de julio, 2002.
16 Ricardo Alemán: "Itinerario
político". El Universal. 27 de julio, 2002.
Dr.
Octavio Islas
Mtro.
Fernando Gutiérrez
Investigadores del Departamento de Comunicación
del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México,
México |