Ex-Aula
La palabra como terapia
Nota: Ponencia
Presentada en el II Congreso Iberoamericano de Psicología,
I Convención del Colegio Oficial de Psicólogos.
Universidad Complutense de Madrid. 16 de Julio 1998.
La palabra como terapia
The word as a therapy
Se realiza una breve
revisión histórica sobre el empleo de la palabra en la curación
de diversas dolencias. Se reflexiona sobre algunos
de los elementos que originan el pensamiento, analizando
la relación dialéctica, entre lo sensorial (vinculado predominantemente
con el objeto externo) y lo abstracto (vinculado predominantemente
con el objeto interno) para señalar que a través del lenguaje
y muy especialmente de la palabra es posible influir directamente
el objeto interno y modificar la existencia real del hombre.
Se comentan los mecanismos esenciales que explican el efecto
terapéutico de la palabra y los principales modelos terapéuticos
que se basan en su uso.
Se concluye que la palabra es especialmente útil en aquellos
casos que se muestran resistentes a otras terapias, en la
prevención de la enfermedad y para mejorar la calidad de
vida.
Palabras claves: Sensorial, abstracto, palabra, terapia.
Summary.
"Words" have been
used in therapeutical purposes in order to find the dialectic
relationship between the sensorial thought (external object)
and the abstract thought
(Internal object). This study
presents some historical antecedents about "words"
uses: gives some reflects upon the elements that originate
"thougth" and conclude with theposible direct
influence for lenguage and specialy "words"uses,
in the internal objectand the posibility of modify all human
real existence.
If present also a brief review
on the escencial mechanisms that explain the "word"therapeutical
efects and the principal therapeutical manner based in it.
It came to a conclusion that the word is specially
useful in those cases, that shows resistance to other therapies,
in prevention to sickness and to improve life´s quality.
Key words: Sensorial, abstract, word, therapy.
Los cantos son poderosos,
los cantos nos abren las puertas...
Francisco De la Cruz (Don Panchito)
Marakame huichol.
I.Introducción.
La palabra ha sido utilizada con fines terapéuticos desde
los comienzos de la humanidad, los chamanes y hechiceros
contemporáneos en diversas culturas consideradas "primitivas"
por la civilización occidental aún emplean palabras, frases
y cantos para favorecer la entrada en estados alterados
de conciencia y la curación de las más variadas dolencias.
Cuatro mil años a. C. los sacerdotes asirio-caldeos de Mesopotamia
empleaban en sus ceremonias religiosas exorcismos para alejar
las enfermedades y todo tipo de desgracias. En la Grecia
antigua, el sofista Antifonte trataba a los "afligidos"
por medio de discursos según nos dice un escrito de Seudo-Platarco:
"y así, informándose sobre las causas de la aflicción,
aliviaba y consolaba a los enfermos", lo cual puede
ser calificado como una psicoterapia verbal. Platón hace
referencia a este tipo de instrumento terapéutico y describe
un método o forma de hablar suave, monótona, persuasiva,
serena y agradable (logos-calos) cuya influencia psicosomática
(thymos) favorecía se estableciera un estado de calma y
relajación (suphrosyen).
A pesar de esto podemos
decir que la fundamentación científica de su eficacia como
recurso médico no fue establecido hasta los trabajos de
Pavlov y posteriormente con los aportes de Lebedensky, Breuer,
Platonov y Milton H. Erickson entre otros.
En efecto, aunque el
primer método psicoterapéutico fue propiamente la hipnosis,
utilizada por Mesmer en la séptima década del siglo XVIII,
su explicación como resultado del magnetismo planetario
("La influencia de los planetas en el cuerpo humano")
y más tarde del magnetismo animal ("Disertación sobre
el magnetismo animal") así como el carácter teatral
que su creador le imprimió, la desacreditó totalmente en
sus etapas iniciales y no ganó verdadera relevancia científica
hasta que su esencia fue demostrada gracias a los aportes
de la reflexología, pues el uso de este método por hombres
prestigiosos como Braid, Charcot, Berheim y Breuer, no pudo
sustentarse en la demostración indiscutible de sus fundamentos
científicos.
Por otra parte,
la palabra como método psicoterapéutico en estado de vigilia
fue utilizada desde 1912 por Dubois, pero éste considero
que el efecto persuasivo tenía como fundamento la corrección
de apreciaciones equivocadas que tuviesen los pacientes.
Fueron los trabajos
de Sechenov, expuestos en su libro "Los reflejos del
cerebro", publicado en 1862, y los aportes de Bejhterev
con su "psicología objetiva", los que trazaron
el camino que brillantemente enriquecieron Hebb, Kimble,
Throndike y Pavlov (Stumphauzer, 1989) demostrando el significado
de los reflejos condicionados tanto en las funciones psíquicas
normales, como en las patológicas. Los aportes de estos
científicos fueron la base para establecer que toda palabra
conocida por un ser humano es un agente reflejo condicionado
y que toda terapia verbal es una terapia reflejo condicionada,
y que con ello se establecieran las bases científicas del
efecto terapéutico de la palabra, tanto en estado de vigilia
como en estado de sueño hipnótico, barbitúrico o natural.
En los métodos de terapia
basados en el efecto de la palabra, de los cuales podemos
tomar como prototipo la psicoterapia persuasiva o racional,
el estudio de las teorías de aprendizaje ocupan un lugar
primordial, al igual que los estudios respecto a los procesos
del pensamiento y del lenguaje (y sus fundamentos neurofisiológicos).
Es importante destacar
que el inconsciente es reconocido en su potencialidad patógena
por los terapeutas que utilizan estos métodos, aunque en
forma contraria a los seguidores del psicoanálisis, no lo
priorizan como factor patógeno.
Los trabajos de Bassin,
Usnadze, Seriosha, Sviadosh y otros (Sviadosh, 1959), han
validado científicamente la existencia del inconsciente,
así como la significación de los "sets" en el
procesamiento de la información y la programación de conductas.
Es de especial importancia
estudiar el proceso del pensamiento, pues al considerarlo
como el fenómeno psíquico que expresa las relaciones externas
e internas entre los objetos del mundo real, su comprensión
nos facilita analizar el papel como expresión y agente de
cambio en nuestra realidad que posee la palabra.
El fenómeno del pensamiento
tiene su expresión final en la idea, que así resulta ser
la imagen verbal de los fenómenos que tienen lugar en la
naturaleza y en la actividad creadora del hombre. El proceso
de desarrollo del pensamiento lleva implícito un juego dialéctico
entre su carácter sensorial (naturaleza), su transmutación
abstracta (representación, símbolo, idea...) y la forma
en que esta última transforma el elemento sensorial.
II. Lo sensorial y lo abstracto
en el pensamiento.
El estudio de la relación
existente entre lo sensorial y lo abstracto en el origen
y desarrollo del pensamiento es una interesante faceta de
la antigua y aún polémica pregunta sobre la relación entre
el mundo subjetivo y la realidad objetiva.
En cierta ocasión leí
a un grupo de mis alumnos un artículo en el que planteaba
la probabilidad de que los habitantes de la constelación
de Orión estén convencidos de que piensan (aunque lo hagan
en forma distinta a nosotros) con el objeto de que reflexionaran
si somos los hombres los que definimos el pensamiento o
es el pensamiento quien nos define a nosotros. El hombre
tiende a convertirse en la medida de todas las cosas, con
frecuencia nos recreamos ante la supuesta o real superioridad
de nuestros cerebros, esto nos vuelve en ocasiones miopes
ante algunas curiosas contradicciones epistemológicas. En
un trabajo recientemente publicado (Romero, 1995) a manera
de ejemplo referí cómo la mente humana se ve obligada a
investigarse a sí misma, a definir su posición con relación
a los demás fenómenos del mundo material e incluso a definir
su propia naturaleza, concluyendo que no es demasiado aventurado
decir que aunque el hombre ha logrado desentrañar misterios
sobre la estructura neuronal y dominar la energía nuclear,
en realidad no los conocerá hasta que comprenda de qué forma
los comprende, en este proceso el pensamiento es puente
y ejecutor.
Comenzaré reflexionando
sobre algunos de los elementos que dan origen al pensamiento,
a quien anteriormente consideramos como el fenómeno psíquico
que expresa las relaciones externas e internas entre los
objetos del mundo real, lo cual necesariamente tiene como
punto de partida el estudio de la senso-percepción. Aquí
resaltaré en primer lugar el carácter contradictorio por
su contenido de la sensibilidad del hombre lo cual es resultado
de su inicio a partir de la actividad práctica con relación
a objetos externos de los seres humanos, si bien la sensación
"está dada por la apreciación de las cualidades de
los objetos reales que actúan sobre las terminaciones periféricas
o aparatos receptores de los distintos analizadores"
(Córdoba y Villa, 1974) es evidente su carácter privado
o subjetivo, ("uno puede describir sus sensaciones
a otros, pero nadie más puede experimentarlas directamente"
(Darley, Glucksberg y Kinchla, 1990), lo cual adquiere un
carácter más complejo a medida que se avanza en el proceso
del pensamiento; en la percepción ("imagen psíquica
o vivencia del objeto real presente que, como un todo, la
determina" (Córdoba y Villa, 1974) se profundiza este
carácter privado o subjetivo debido al significativo papel
que en la misma desempeñan las imágenes amnésicas del mismo
objeto percibido con anterioridad, ambas, sensación y percepción,
por si mismas reflejan la existencia presente a través de
la actividad práctica, y dentro de ésta principalmente a
través del trabajo (concebido como actividad práctica con
un fin predeterminado y socialmente condicionado, directa
o indirectamente productivo) que enfrenta convenientemente
entre sí a las cosas (el objeto y el medio empleado para
su transformación), sin embargo esta cualidad sensorial
que se encuentra en la base del pensamiento se ve simultáneamente
invadida por otro contenido, él de La mediación y la continuidad
de la existencia, es decir, su contenido interno, que en
la dimensión humana de la sensibilidad da un papel preponderante
al objeto interno, que siendo una realidad, es una realidad
sustitutiva, de carácter obviamente abstracto.
He señalado una relación
dialéctica entre el objeto externo y el objeto interno en
la sensibilidad humana, sin hacer corresponder directamente
pero sí relacionando el conocimiento del objeto externo
con lo sensorial y el conocimiento del objeto interno con
lo abstracto, en un proceso en el cual es imprescindible
la unidad de estos contrarios, situando como base del conocimiento
la actividad práctica. Es por esto comprensible que comience
el análisis del origen del pensamiento, por el análisis
de la actividad práctica, y en primer lugar del trabajo,
actividad que aún siendo fundamentalmente sensorial reúne
en sí elementos de un contenido contrapuesto por sus particularidades
(lo externo y lo interno, lo existente y lo mediatizado,
lo singular y lo universal, lo simbólico y lo concreto),
y es que el pensamiento reproduce en su propia gestación
este proceso condicionante "viajando" de lo concreto
(sensorial) a lo abstracto (la idea), aunque estos elementos
se encuentran en unidad inmediata.
Hagamos algo de historia:
Engels señala cómo la liberación de la mano constituyó "el
paso decisivo para la transformación del mono en hombre"
(Engels, 1961), esto es significativo ya que fue gracias
al aumento de la complejidad del cerebro y su notable desarrollo
en el ser humano que se pudo desarrollar el pensamiento,
estableciéndose la división entre el trabajo del cerebro
planificador y las manos ejecutivas, lo cual fue posible
a su vez por el desarrollo creciente de la mano y sus posibilidades
de actividad práctica directa o indirectamente productiva
(trabajo), es decir "la mano no es solamente el órgano
de trabajo, sino que es también el producto de éste"
(Engels, 1961). "Pero la mano no trabaja sola"
(Engels, 1961), para lograr este trabajo crecientemente
complejo fue necesario el desarrollo del cerebro, es decir,
la actividad práctica y la comunicación determinaron el
desarrollo de los medios de idealización y de la ya señalada
división de funciones entre el cerebro y la mano, en un
proceso en el cual cada uno de estos elementos es producto
de estructuras condicionantes y a la vez condicionadas por
dichos elementos.
Este "viaje"
que partiendo de lo sensorial de ese hombre primitivo que
aún no se diferencia a sí mismo de la naturaleza, y que
podemos simbolizar en la mano (con sentido netamente metafórico)
y que a través del trabajo y el desarrollo del lenguaje
permite la formación de representaciones (inicialmente aisladas)
que sustituyen y fijan las cualidades de los objetos externos
existentes en el mundo real y que posteriormente son a su
vez sustituidas, abarcadas y elevadas al reino de la universalidad
abstracta de ese proceso psíquico que llamamos pensamiento,
lo cual determinó históricamente que los incipientes fenómenos
mentales se convirtieran en forma gradual en fenómenos internos,
de carácter mediatizado, simbólico y abstracto. Este "viaje"
histórico se repite en cada momento en cada ser humano,
en su proceso de pensamiento, con el sello definitivo de
su simultaneidad, y si bien en su origen trabajo y lenguaje
determinaron el desarrollo del cerebro y a su vez del pensamiento,
en su devenir el papel de la simbología, fundamentalmente
de los signos verbales, determina el carácter básicamente
abstracto de estos procesos en el hombre, y determina una
vuelta en espiral a sus propios orígenes, de forma tal que
la sensibilidad específicamente humana adquiere una virtud
de pleno carácter cognoscitivo, siendo sustituidos no sólo
los objetos externos sino incluso sus representaciones por
las imágenes ideativas, que se encuentran fijadas a su vez
en y a través del lenguaje, pasa entonces la
idea (concebida como imagen verbal de la relación entre
objetos externos y objetos internos) a ocupar el lugar cumbre
en la vinculación del hombre con la naturaleza.
Esta posibilidad de
sustituir a los objetos perceptibles por sus señales y estas
a su vez por los signos verbales, la idea, permite la producción
de un pensamiento ulterior que es reflejo de objetos no
perceptibles, de fenómenos no accesibles a los órganos sensoriales
del hombre, o incluso de fenómenos que aún no se han producido
en la naturaleza o que los crea el hombre mismo.
"El trabajo,
en primer lugar, y después de él y enseguida a la par con
él de lenguaje son los dos incentivos más importantes bajo
cuya influencia se ha transformado paulatinamente el cerebro
del mono en el cerebro del hombre, que aún siendo semejante
a él, es mucho mayor y más perfecto." (Lenin, 1963)
Este papel crucial del
lenguaje en el desarrollo del cerebro, guarda la misma proporción
e interrelación en el desarrollo del pensamiento. El mundo
específicamente "humano" se va caracterizando
progresivamente por ser un mundo definido a través
del lenguaje de forma tal que no sólo los objetos internos
si no también los externos pierden su "realidad presente"
para ser concebidos precisamente a través del lenguaje,
el cual llega a convertirse en una nueva dimensión de la
realidad. El lenguaje se va formando a medida que aumenta
la complejidad del cerebro y viceversa, según el concepto
materialista dialéctico, pero este paso a la abstracción
hace al hombre un ente con cualidades no explicables desde
este único enfoque, obligando a descartar conceptos unitarios
insustentables al comprobar la imposibilidad de acercarse
a la comprensión del hombre y de su propio mundo si no es
a través del lenguaje, de la misma forma que es una imposibilidad
el análisis del pensamiento humano si no es a través del
lenguaje. Ambos elementos de origen trabajo y lenguaje,
incluyen dobles particularidades, partiendo siempre de lo
sensorial, de la inmediatez del objeto externo, adquieren
su "propia" realidad en lo mediatizado, lo simbólico,
lo abstracto y expresan, y en cierto sentido "constituyen"
el objeto interno, que en el hombre se halla definido a
partir de sus relaciones sociales y es precisamente aquí
donde se hace evidente su interrelación dialéctica.
En este punto tal vez
sea conveniente recordar la forma en que Lenin diferencia
una representación (es decir lo sensorial en el proceso
del conocimiento) y el pensamiento (lo abstracto), él nos
dice "en cierto sentido, la representación, por supuesto,
es inferior. El fondo del problema reside en que el pensamiento
debe aprehender toda la representación en su movimiento,
pero para eso el pensamiento debe ser dialéctico. ¿La representación
se acerca más a la realidad que el pensamiento? Sí y no.
La representación no puede abarcar el pensamiento en su
totalidad; por ejemplo no puede abarcar el movimiento que
tiene una velocidad de 300 000 Km. por segundo, mientras
que el pensamiento lo capta y debe captarlo". (Lenin,
1963)
Una conocida afirmación
materialista es la de que "el hombre sólo repite en
el pensamiento su existencia real", aquí me pregunto
¿cuál es esa "existencia real?", ¿La que se relaciona
en forma principal con lo sensorial?, Si concebimos el mundo
humano como un mundo mediatizado, creado y recreado a partir
del lenguaje, de la sustitución simbólica de lo material,
en el cual el objeto interno se identifica con abstracción,
¿puede entonces igualarse la existencia real del hombre
con el universo material que lo rodea, sus representaciones
y su traducción sensorial?. Creo que la única forma de abordar
y en cierto sentido unificar, (no en su origen, sólo en
su praxis) ambos puntos de vista son centrando nuestra
atención en la esencia del hombre, esencia relativa pero
esencia al fin, que es su interdependencia con otros hombres,
es decir el complejo sistema de las relaciones sociales,
ya que el hombre como ser individual se comporta hacia
las mismas de igual manera que como ser social se comporta
hacia sí mismo, o sea a través de la relaciones sociales
el hombre reproduce en el ser social su ser individual,
siendo ambos producto y productor de su contraparte, y es
aquí donde el pensamiento como fenómeno psíquico de enlace,
sirve de canal y define la conciencia como algo que al existir
para un hombre existe para todos, logra interacción entre
lo sensorial y la abstracción como instantes inseparables
de un mismo objeto que es escindido únicamente para poder
ser analizado, comprendido y nuevamente internalizado, es
por eso que opino que el pensamiento es un producto fundamental
mediatizado, aún situando su origen histórico en el campo
sensorial.
Este origen es sustituido
y pasa a ser un elemento de interconexión de la vida social
del hombre, permitiendo la reunificación del objeto interno
y del objeto externo como dos instantes de la misma realidad.
Lenin planteó "La naturaleza es, a la vez concreta
y abstracta. Lo abstracto aparece sólo como momento de la
realidad material en permanente cambio". (Lenin, 1963)
El pensamiento reproduce esta
cualidad de la naturaleza, de la cual es fruto, pero a diferencia
de lo que opina Lenin no es sólo un momento de la realidad
material, es un producto y productor a su vez del mundo,
existencia real del hombre, concebida como una existencia
básicamente cultural, dependiente de las relaciones sociales
cuyo influjo se integra y desarrolla (en un proceso dual...
de ida y venida) en la cual los propios símbolos adquieren
un nuevo valor que podremos llamar material o de virtud
sensorial, y en la cual esa "realidad" sensorial
o material sólo puede ser internalizada a través de símbolos,
del lenguaje y específicamente a través de ideas, imágenes
verbales del pensamiento, por lo que podemos señalar que
a través del pensamiento y específicamente de las ideas,
que se expresan a través del lenguaje y muy especialmente
de la palabra, podemos influir y modificar directamente
el objeto interno y así cambiar la existencia real del hombre,
elemento básico para desde un plano teórico en este momento
resaltar el efecto transmutador de la palabra, de lo abstracto
en la vida del hombre.
III. Mecanismos de acción de la palabra. Terapias
basadas en su empleo.
Si aceptamos el carácter no natural de los objetos que constituyen
el mundo del hombre y consideramos que dichos objetos
adquieren significado humano a través del lenguaje
("el sujeto sólo es abordable a partir del lenguaje
o más concretamente del discurso" señaló Saussure)
y aún más que no sólo adquiere significado humano sino que
se transforma por efecto del lenguaje nos resultará fácil
aceptar que el lenguaje y muy especialmente la palabra ejerce
un efecto terapéutico.
Varios son los mecanismos
que se invocan para explicar dicho efecto (González, 1988)
entre los cuales podemos señalar la acción ansiolítica
de las palabras del médico, terapeuta, facilitador o del
propio sujeto inhibiendo o bloqueando focos de excitación,
este principio es similar al empleado en las técnicas de
relajación como las desarrolladas por el Dr. Shültz ya en
los años 30 y en general por todos aquellos que han trabajado
enseñando a sus pacientes métodos de concentración y autosugestión,
entre los que se destacan el método de sucesivo relajamiento
de Jacobson y los métodos de autosugestión de Cue, Asturel
y Bejterev.
En la hipnosis, un estado
que puede ser inducido por diversos estímulos, entre ellos
la palabra, se presenta además de una habitual distorsión
en la percepción una mayor facilidad para el empleo de las
potencialidades del individuo lo cual puede y con frecuencia
es utilizado por los hipnoterapeutas como un instrumento
o método de curación o alivio, es de señalar que en los
últimos años se ha incrementado notablemente el interés
de médicos y terapeutas en emplear esta herramienta para
el tratamiento de enfermedades muy diversas. En la
hipnosis el papel de la palabra es fundamental para reactivar
el foco de conflicto y poder ejercer el efecto modificador
deseado sobre dicho foco.
Otro mecanismo de acción
de la palabra es a través del establecimiento de nuevos
condicionamientos que compitan o inhiban los condicionamientos
considerados negativos (que estén ocasionando dolor o limitando
el desarrollo del sujeto). De la misma manera
(González, 1988) la liquidación de focos inertes de excitación
patológicos mediante la descarga de su energía durante la
comunicación verbal (lo que ocurre al verbalizar situaciones
de conflicto, temores o ideas de culpa en una entrevista)
ha demostrado ser efectiva en múltiples casos.
Un recurso verbal de
creciente utilización (sobre todo a partir de la difusión
de la obra de Milton H. Erickson) es el lenguaje metafórico,
en el cual se dan mensajes a cerebro derecho, activando
zonas no "privilegiadas" del intelecto o más relacionadas
con lo que podemos denominar el cerebro visceral o emocional
(sistema límbico principalmente), el enfoque metafórico
se emplea cuando no se recurre a la hipnosis formal, es
especialmente útil con sujetos resistentes, ya que es difícil
soportar una sugestión de cuya recepción uno no es consciente,
Erickson desarrolló (Haley, 1989) un número considerable
de recursos a partir de su manejo de la conversación
hipnótica, generalmente contando historias, recurriendo
con frecuencia a la técnica del entremezclado, por medio
de la cual se teje una historia dentro de otra. Utilizando
recursos hipnóticos (tono de voz, pausas, silabeos, palabras
orientadoras, etc. ) que facilitan que el paciente "decida
voluntariamente" un cambio (Romero, 1996).
Es llamativo en este
método el uso del lenguaje experiencial, en el cual el terapeuta
utiliza todo lo que aparezca en la terapia (cualquier asunto
referido por el paciente, anécdota, historia, analogía o
metáfora), para lograr lo que Erickson llama "envolver
para regalo" el mensaje. Las categorías diagnósticas
de Jeffrey K. Zeig son útiles para comprender esto (algunas
de estas categorías son: interno - externo, amplificador
- reductor, difuso - enfocado, lineal - mosaico). (Haley,
1989).
Es decir en la comunicación
verbal pueden emplearse directivas simples y directas, como
es frecuente en la psicoterapia persuasiva o racional, en
éste tipo de psicoterapia que tiene como antecedente los
planteamientos de Dubois sobre la posibilidad de cambios
reales en el sujeto a partir de la modificación en el mismo
de criterios erróneos que fue posteriormente desarrollada
por Lebedensky quien señaló como sus recursos fundamentales
la persuasión, información, sugestión y exteriorización
de intereses o puede emplearse utilizando mensajes indirectos,
con variadas analogías aplicables al problema de cada uno
(Romero, 1996), como lo hacia Erickson para quien el paso
más importante era la aceptación de un cambio por parte
del paciente, con frecuencia un pequeño cambio que no se
oponía de ninguna manera al problema o resistencia, incluso
con frecuencia una sugerencia que refuerza o exagera el
problema, pero que origina un cambio en la secuencia de
hechos, en el proceso, con consecuencias que pueden ser
dramáticas.
Entre estos dos
polos, podemos señalar varios métodos terapéuticos que se
basan en el efecto de la palabra como la ya mencionada psicoterapia
sugestiva, en la cual se transmiten mensajes que el sujeto
incorpora con convicción y que tiene mucho que ver con la
relación establecida entre el sujeto y el terapeuta, la
cual puede ser en estado vigil o hipnótico aquí solo resaltare
los trabajos de Brewer (hipnoanálisis), la sugestión bajo
sueño narcótico como las empleadas por Horsley (narcosíntesis
o narcoanálisis) durante las Segunda Guerra Mundial, o el
uso amplio de la hipnósis por inducción progresiva al estilo
de Platonov. Todas las cuales en principio tienen
bases neurofisiológicas en la focalización intensa y mantenida
de la atención activa en un punto con la subsecuente reducción
del resto del campo de la conciencia.
En las técnicas de autosugestión
principalmente las que parten de la relajación muscular
del sujeto y se aplican en forma progresiva como las de
Jacobson y Schültz la comunicación verbal es utilizada como
instrumento básico, es importante recordar que en estas
modalidades la relajación comienza por grupos musculares
localizados y posteriormente se generaliza a todo el cuerpo
y que dicha relajación muscular generalizada favorece la
concentración mental, ya que la ausencia de actividad propioceptiva
es facilitadora de este proceso, en fechas más recientes
los estudios realizados por Georgui Lozanov (Lozanov, 1983)
que constituyen el inicio de la sugestopedia y de otras
técnicas de aprendizaje acelerado utilizan un principio
similar. En estado de relajación muscular (más no mental)
se acrecienta la capacidad de aprendizaje y memorización,
los postulados en que se basan estas técnicas se resumen
en gran medida en el llamado entrenamiento autógeno o autoentrenamiento,
por medio del cual se pretende lograr el control consciente
de lo inconsciente.
Por último otras modalidades
basadas en el efecto de la palabra son la psicoterapia de
modificación de actitudes desarrolladas por Miasischev cuyo
objetivo central es la exploración, discusión y corrección
mediante el uso de la palabra de las actitudes que originan
la problemática psíquica del enfermo, en esta psicoterapia
se pretende obtener una mayor profundización y rapidez en
los resultados utilizando dos puertas de entrada simultáneas
(seguridad y ansiedad).
La psicoterapia causal
que desarrolló Sviadosh fundamentalmente para el tratamiento
de la neurosis se basa en determinar en el curso de las
entrevistas el origen de las manifestaciones patológicas
y mediante su exposición y esclarecimiento solucionarlas.
Obviamente esta revisión
de los mecanismos de acción de la palabra y de las modalidades
terapéuticas en las cuales la misma juega un papel predominante
no excluye que el uso de la comunicación verbal es relevante
en la mayoría de las psicoterapias, desde aquellas que se
basan en el manejo del inconsciente hasta aquellas que se
basan en la experimentación psicológica, incluyendo también
los métodos basados en la exploración e inspiración existencial.
El efecto terapéutico
de la palabra no se limita a los trastornos que podemos
llamar funcionales, a esos trastornos que son feudo frecuente
para su corrección, alivio o eliminación de psicólogos,
psiquiatras terapeutas o facilitadores, su efecto es relevante
en los llamados trastornos psicosomáticos, trastornos que
se caracterizan por una preocupación exagerada por el cuerpo,
la tendencia a la cronificación y las resistencias a la
terapéutica y cuya sola mención nos trae a la memoria la
famosa obra de Moliere "Le malade imaginaire",
más allá de citas literarias es digno de resaltarse como
el síndrome hipocondríaco constituye una organización mental
característica, sugerida para hacer frente a determinadas
ansiedades, aunque a su vez es productora de ansiedad lo
cual en una primera instancia puede ser tratado mediante
terapias verbales como las ya descritas basadas en la sugestión
y autosugestión, pero que en un plano más profundo y duradero
(cuando nos enfrentamos a la ansiedad frente a la desintegración
mental o aniquilación por la muerte) son tratadas
mediante terapias reeducativas o reconstructivas como la
psicoterapia causal de Sviadosh o la de modificación de
actitudes y predisposiciones de Miasischev.
Las primeras técnicas
comentadas deben ser del dominio de médicos y paramédicos,
considero importante señalar los reportes cada vez más frecuentes
de la utilización de estas técnicas tratando enfermedades
clínicamente verificables como son la hipertensión arterial,
psoriasis, colitis y asma bronquial entre otras informándose
de resultados positivos, al igual que los informes sobre
mejoría relativa o estabilización en enfermedades terminales
o de pronóstico desfavorable como diversos tipos de
neoplasias.
La sofrología desarrollada
por Caycedo (Nalda y Justes, 1986) que pretende ayudar al
hombre a descubrir el potencial interno que posee y a modificar
los efectos de las influencias externas o internas, puede
emplearse para el incremento de la memoria, para reprimir,
activar o modificar ciertas sensaciones y para activar la
imaginación y la atención, por lo que puede emplearse (Nalda
y Justes, 1986) con fines pedagógicos, terapéuticos (como
ayuda para una curación más rápida o mejoría en algunas
dolencias) y con fines preventivos para conservar el equilibrio
psicosomático, en esta técnica se emplea una forma de comunicación
verbal característica, en la cual el sofrólogo da sus orientaciones
mediante un discurso suave, monocorde, persuasivo, agradable
y detallado, que es llamado por Caycedo terpnos-logos (inspirándose
en el logos-calos mencionado en la introducción de este
trabajo) y que es señalado como un procedimiento eficaz
para modificar el estado de conciencia, según el autor el
terpnos-logos no es hipnosis ni sugestión ya que requiere
de la aceptación y actividad racional del sujeto, sin anularse
o disminuirse la voluntad del mismo.
IV. Conclusión.
La palabra posee un
efecto terapéutico el cual con frecuencia se emplea en forma
empírica o incluso no consciente, sus resultados pueden
ser más intensos y duraderos si su utilización es consciente
y estratégicamente dirigida, lo cual se evidencia por el
considerable número de terapias basadas en su empleo y por
el éxito frecuente de muchas de las mismas cuando son aplicadas
con rigor profesional y a partir de un adecuado conocimiento
de sus bases científicas.
La palabra ha sido y
es empleada terapéuticamente en un rango considerablemente
amplio de técnicas y métodos, es posible emplearla también
para prevenir enfermedades y desequilibrios psicosomáticos,
es especialmente útil en aquellos casos que se muestran
resistentes a otras terapias como las biológicas y farmacológicas
y su poder y la utilización para rehabilitar, restablecer
la salud, prevenir la enfermedad o promover una vida armónica
y equilibrada es una aventura que a pesar de ser tan
vieja como la humanidad aún tiene por escribir sus mejores
páginas.
Concluiré mi exposición
con la receta para curar el "empacho" de una curandera
cubana, Juana, natural de Pajones, región campesina de Camaguey
(Seoane, 1984) "La cura que yo conozco para el empacho
es sobarlo diciendo la oración del Padre Valencia, que dice:
Jesucristo vencedor,
que en la cruz el mal venciste,
quita pronto este dolor,
Por la muerte que tuviste.
La muerte de cuerpo y alma
te pido Señor se acabe,
poniendo de antecesora,
A tu Santísima Madre.
Al terminar se dice:
¡Que vivan los pecadores!
¡Misericordia! ¡Sálvame, Sálvame. Virgen Pía!"
Por cierto, al menos
conmigo esta receta funcionó. . . . . .
Gracias
Referencias
-Córdoba, A y Villa, F.(1974).
Propedéutica y Clínica Psiquiátricas.
La Habana. : Editorial Pueblo y Educación. (pags.47
y 50).
-Darley, J., Glucksberg, S.
y Kinchla, R.(1990). Psicología. Ciudad de México:
Prentice Hall Hispanoamericana S.A. (pag.89).
-Engels, F. (1961). Dialéctica
de la naturaleza. Ciudad de México: Editorial Grijalbo.
(pags.143-144)
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