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Año 1 | Número 2| septiembre - octubre de 1999

 Ex-Aula

La palabra como terapia

Por: Rosendo E. Romero González
ITESM CEM

Ciencias del Comportamiento y Recursos Humanos


Nota: Ponencia Presentada en el II Congreso Iberoamericano de Psicología,  I Convención del Colegio Oficial de Psicólogos.   Universidad Complutense de Madrid.  16 de Julio 1998.
 

La palabra como terapia
The word as a therapy

 Se realiza una breve revisión histórica sobre el empleo de la palabra en la curación de diversas dolencias.  Se reflexiona sobre algunos de los elementos que originan el pensamiento, analizando la relación dialéctica, entre lo sensorial (vinculado predominantemente con el objeto externo) y lo abstracto (vinculado predominantemente con el objeto interno) para señalar que a través del lenguaje y muy especialmente de la palabra es posible influir directamente el objeto interno y modificar la existencia real del hombre.
Se comentan los mecanismos esenciales que explican el efecto terapéutico de la palabra y los principales modelos terapéuticos que se basan en su uso.

Se concluye que la palabra es especialmente útil en aquellos casos que se muestran resistentes a otras terapias, en la prevención de la enfermedad y para mejorar la calidad de vida.

Palabras claves: Sensorial, abstracto, palabra, terapia.

 

Summary.

"Words" have been used in therapeutical purposes in order to find the dialectic relationship between the sensorial thought (external object) and the abstract thought

(Internal object). This study presents some historical antecedents about "words" uses: gives some reflects upon the elements that originate "thougth" and conclude with theposible direct influence for lenguage and specialy "words"uses, in the internal objectand the posibility of modify all human real existence.

If present also a brief review on the escencial mechanisms that explain the "word"therapeutical efects and the principal therapeutical manner based in it.
 It came to a conclusion that the word is specially useful in those cases, that shows resistance to other therapies, in prevention to sickness and to improve life´s  quality.


Key words:  Sensorial, abstract, word, therapy.

 
 

Los cantos son poderosos,
los cantos nos abren las puertas...

Francisco De la Cruz (Don Panchito)

Marakame huichol.


I.Introducción.


La palabra ha sido utilizada con fines terapéuticos desde los comienzos de la humanidad, los chamanes y hechiceros contemporáneos en diversas culturas consideradas "primitivas" por la civilización occidental aún emplean palabras, frases y cantos para favorecer la entrada en estados alterados de conciencia y la curación de las más variadas dolencias.  Cuatro mil años a. C. los sacerdotes asirio-caldeos de Mesopotamia empleaban en sus ceremonias religiosas exorcismos para alejar las enfermedades y todo tipo de desgracias. En la Grecia antigua, el sofista Antifonte trataba a los "afligidos" por medio de discursos según nos dice un escrito de Seudo-Platarco: "y así, informándose sobre las causas de la aflicción, aliviaba y consolaba a los enfermos", lo cual puede ser calificado como una psicoterapia verbal. Platón hace referencia a este tipo de instrumento terapéutico y describe un método o forma de hablar suave, monótona, persuasiva, serena y agradable (logos-calos) cuya influencia psicosomática (thymos) favorecía se estableciera un estado de calma y relajación (suphrosyen).

 A pesar de esto podemos decir que la fundamentación científica de su eficacia como recurso médico no fue establecido hasta los trabajos de Pavlov y posteriormente con los aportes de Lebedensky, Breuer, Platonov y  Milton H. Erickson entre otros.

 En efecto, aunque el primer método psicoterapéutico fue propiamente la hipnosis, utilizada por Mesmer en la séptima década del siglo XVIII, su explicación como resultado del magnetismo planetario ("La influencia de los planetas en el cuerpo humano") y más tarde del magnetismo animal ("Disertación sobre el magnetismo animal") así como el carácter teatral que su creador le imprimió, la desacreditó totalmente en sus etapas iniciales y no ganó verdadera relevancia científica hasta que su esencia fue demostrada gracias a los aportes de la reflexología, pues el uso de este método por hombres prestigiosos como Braid, Charcot, Berheim y Breuer, no pudo sustentarse en la demostración indiscutible de sus fundamentos científicos.
 
 Por otra parte, la palabra como método psicoterapéutico en estado de vigilia fue utilizada desde 1912 por Dubois, pero éste considero que el efecto persuasivo tenía como fundamento la corrección de apreciaciones equivocadas que tuviesen los pacientes.

 Fueron los trabajos de Sechenov, expuestos en su libro "Los reflejos del cerebro", publicado en 1862, y los aportes de Bejhterev con su "psicología objetiva", los que trazaron el camino que brillantemente enriquecieron Hebb, Kimble, Throndike y Pavlov (Stumphauzer, 1989) demostrando el significado de los reflejos condicionados tanto en las funciones psíquicas normales, como en las patológicas. Los aportes de estos científicos fueron la base para establecer que toda palabra conocida por un ser humano es un agente reflejo condicionado y que toda terapia verbal es una terapia reflejo condicionada, y que con ello se establecieran las bases científicas del efecto terapéutico de la palabra, tanto en estado de vigilia como en estado de sueño hipnótico, barbitúrico o natural.

 En los métodos de terapia basados en el efecto de la palabra, de los cuales podemos tomar como prototipo la psicoterapia persuasiva o racional, el estudio de las teorías de aprendizaje ocupan un lugar primordial, al igual que los estudios respecto a los procesos del pensamiento y del lenguaje (y sus fundamentos neurofisiológicos).

 Es importante destacar que el inconsciente es reconocido en su potencialidad patógena por los terapeutas que utilizan estos métodos, aunque en forma contraria a los seguidores del psicoanálisis, no lo priorizan como factor patógeno.

 Los trabajos de Bassin, Usnadze, Seriosha, Sviadosh y otros (Sviadosh, 1959), han validado científicamente la existencia del inconsciente, así como la significación de los "sets" en el procesamiento de la información y la programación de conductas.

 Es de especial importancia estudiar el proceso del pensamiento, pues al considerarlo como el fenómeno psíquico que expresa las relaciones externas e internas entre los objetos del mundo real, su comprensión nos facilita analizar el papel como expresión y agente de cambio en nuestra realidad que posee la palabra.
 

 El fenómeno del pensamiento tiene su expresión final en la idea, que así resulta ser la imagen verbal de los fenómenos que tienen lugar en la naturaleza y en la actividad creadora del hombre. El proceso de desarrollo del pensamiento lleva implícito un juego dialéctico entre su carácter sensorial (naturaleza), su transmutación abstracta (representación, símbolo, idea...) y la forma en que esta última transforma el elemento sensorial.

II. Lo sensorial y lo abstracto en el pensamiento.

 El estudio de la relación existente entre lo sensorial y lo abstracto en el origen y desarrollo del pensamiento es una interesante faceta de la antigua y aún polémica pregunta sobre la relación entre el mundo subjetivo y la realidad objetiva.

 En cierta ocasión leí a un grupo de mis alumnos un artículo en el que planteaba la probabilidad de que los habitantes de la constelación de Orión estén convencidos de que piensan (aunque lo hagan en forma distinta a nosotros) con el objeto de que reflexionaran si somos los hombres los que definimos el pensamiento o es el pensamiento quien nos define a nosotros. El hombre tiende a convertirse en la medida de todas las cosas, con frecuencia nos recreamos ante la supuesta o real superioridad de nuestros cerebros, esto nos vuelve en ocasiones miopes ante algunas curiosas contradicciones epistemológicas. En un trabajo recientemente publicado (Romero, 1995) a manera de ejemplo referí cómo la mente humana se ve obligada a investigarse a sí misma, a definir su posición con relación a los demás fenómenos del mundo material e incluso a definir su propia naturaleza, concluyendo que no es demasiado aventurado decir que aunque el hombre ha logrado desentrañar misterios sobre la estructura neuronal y dominar la energía nuclear, en realidad no los conocerá hasta que comprenda de qué forma los comprende, en este proceso el pensamiento es puente y ejecutor.

 Comenzaré reflexionando sobre algunos de los elementos que dan origen al pensamiento, a quien anteriormente consideramos como el fenómeno psíquico que expresa las relaciones externas e internas entre los objetos del mundo real, lo cual necesariamente tiene como punto de partida el estudio de la senso-percepción. Aquí resaltaré en primer lugar el carácter contradictorio por su contenido de la sensibilidad del hombre lo cual es resultado de su inicio a partir de la actividad práctica con relación a objetos externos de los seres humanos, si bien la sensación "está dada por la apreciación de las cualidades de los objetos reales que actúan sobre las terminaciones periféricas o aparatos receptores de los distintos analizadores" (Córdoba y Villa, 1974) es evidente su carácter privado o subjetivo, ("uno puede describir sus sensaciones a otros, pero nadie más puede experimentarlas directamente" (Darley, Glucksberg y Kinchla, 1990), lo cual adquiere un carácter más complejo a medida que se avanza en el proceso del pensamiento; en la percepción ("imagen psíquica o vivencia del objeto real presente que, como un todo, la determina" (Córdoba y Villa, 1974) se profundiza este carácter privado o subjetivo debido al significativo papel que en la misma desempeñan las imágenes amnésicas del mismo objeto percibido con anterioridad, ambas, sensación y percepción, por si mismas reflejan la existencia presente a través de la actividad práctica, y dentro de ésta principalmente a través del trabajo (concebido como actividad práctica con un fin predeterminado y socialmente condicionado, directa o indirectamente productivo) que enfrenta convenientemente entre sí a las cosas (el objeto y el medio empleado para su transformación), sin embargo esta cualidad sensorial que se encuentra en la base del pensamiento se ve simultáneamente invadida por otro contenido, él de La mediación y la continuidad de la existencia, es decir, su contenido interno, que en la dimensión humana de la sensibilidad da un papel preponderante al objeto interno, que siendo una realidad, es una realidad sustitutiva, de carácter obviamente abstracto.

 He señalado una relación dialéctica entre el objeto externo y el objeto interno en la sensibilidad humana, sin hacer corresponder directamente pero sí relacionando el conocimiento del objeto externo con lo sensorial y el conocimiento del objeto interno con lo abstracto, en un proceso en el cual es imprescindible la unidad de estos contrarios, situando como base del conocimiento la actividad práctica. Es por esto comprensible que comience el análisis del origen del pensamiento, por el análisis de la actividad práctica, y en primer lugar del trabajo, actividad que aún siendo fundamentalmente sensorial reúne en sí elementos de un contenido contrapuesto por sus particularidades (lo externo y lo interno, lo existente y lo mediatizado, lo singular y lo universal, lo simbólico y lo concreto), y es que el pensamiento reproduce en su propia gestación este proceso condicionante "viajando" de lo concreto (sensorial) a lo abstracto (la idea), aunque estos elementos se encuentran en unidad inmediata.

 Hagamos algo de historia: Engels señala cómo la liberación de la mano constituyó "el paso decisivo para la transformación del mono en hombre" (Engels, 1961), esto es significativo ya que fue gracias al aumento de la complejidad del cerebro y su notable desarrollo en el ser humano que se pudo desarrollar el pensamiento, estableciéndose la división entre el trabajo del cerebro planificador y las manos ejecutivas, lo cual fue posible a su vez por el desarrollo creciente de la mano y sus posibilidades de actividad práctica directa o indirectamente productiva (trabajo), es decir "la mano no es solamente el órgano de trabajo, sino que es también el producto de éste" (Engels, 1961). "Pero la mano no trabaja sola" (Engels, 1961), para lograr este trabajo crecientemente complejo fue necesario el desarrollo del cerebro, es decir, la actividad práctica y la comunicación determinaron el desarrollo de los medios de idealización y de la ya señalada división de funciones entre el cerebro y la mano, en un proceso en el cual cada uno de estos elementos es producto de estructuras condicionantes y a la vez condicionadas por dichos elementos.

 Este "viaje" que partiendo de lo sensorial de ese hombre primitivo que aún no se diferencia a sí mismo de la naturaleza, y que podemos simbolizar en la mano (con sentido netamente metafórico) y que a través del trabajo y el desarrollo del lenguaje permite la formación de representaciones (inicialmente aisladas) que sustituyen y fijan las cualidades de los objetos externos existentes en el mundo real y que posteriormente son a su vez sustituidas, abarcadas y elevadas al reino de la universalidad abstracta de ese proceso psíquico que llamamos pensamiento, lo cual determinó históricamente que los incipientes fenómenos mentales se convirtieran en forma gradual en fenómenos internos, de carácter mediatizado, simbólico y abstracto. Este "viaje" histórico se repite en cada momento en cada ser humano, en su proceso de pensamiento, con el sello definitivo de su simultaneidad, y si bien en su origen trabajo y lenguaje determinaron el desarrollo del cerebro y a su vez del pensamiento, en su devenir el papel de la simbología, fundamentalmente de los signos verbales, determina el carácter básicamente abstracto de estos procesos en el hombre, y determina una vuelta en espiral a sus propios orígenes, de forma tal que la sensibilidad específicamente humana adquiere una virtud de pleno carácter cognoscitivo, siendo sustituidos no sólo los objetos externos sino incluso sus representaciones por las imágenes ideativas, que se encuentran fijadas a su vez en y a través del lenguaje, pasa  entonces  la idea (concebida como imagen verbal de la relación entre objetos externos y objetos internos) a ocupar el lugar cumbre en la vinculación del hombre con la naturaleza.

 Esta posibilidad de sustituir a los objetos perceptibles por sus señales y estas a su vez por los signos verbales, la idea, permite la producción de un pensamiento ulterior que es reflejo de objetos no perceptibles, de fenómenos no accesibles a los órganos sensoriales del hombre, o incluso de fenómenos que aún no se han producido en la naturaleza o que los crea el hombre mismo.
 
 "El trabajo, en primer lugar, y después de él y enseguida a la par con él de lenguaje son los dos incentivos más importantes bajo cuya influencia se ha transformado paulatinamente el cerebro del mono en el cerebro del hombre, que aún siendo semejante a él, es mucho mayor y más perfecto." (Lenin, 1963)

 Este papel crucial del lenguaje en el desarrollo del cerebro, guarda la misma proporción e interrelación en el desarrollo del pensamiento. El mundo específicamente "humano" se va caracterizando progresivamente  por ser un mundo definido a través del lenguaje de forma tal que no sólo los objetos internos si no también los externos pierden su "realidad presente" para ser concebidos precisamente a través del lenguaje, el cual llega a convertirse en una nueva dimensión de la realidad. El lenguaje se va formando a medida que aumenta la complejidad del cerebro y viceversa, según el concepto materialista dialéctico, pero este paso a la abstracción hace al hombre un ente con cualidades no explicables desde este único enfoque, obligando a descartar conceptos unitarios insustentables al comprobar la imposibilidad de acercarse a la comprensión del hombre y de su propio mundo si no es a través del lenguaje, de la misma forma que es una imposibilidad el análisis del pensamiento humano si no es a través del lenguaje. Ambos elementos de origen trabajo y lenguaje, incluyen dobles particularidades, partiendo siempre de lo sensorial, de la inmediatez del objeto externo, adquieren su "propia" realidad en lo mediatizado, lo simbólico, lo abstracto y expresan, y en cierto sentido "constituyen" el objeto interno, que en el hombre se halla definido a partir de sus relaciones sociales y es precisamente aquí donde se hace evidente su interrelación dialéctica.

  En este punto tal vez sea conveniente recordar la forma  en que Lenin diferencia una representación (es decir lo sensorial en el proceso del conocimiento) y el pensamiento (lo abstracto), él nos dice "en cierto sentido, la representación, por supuesto, es inferior. El fondo del problema reside en que el pensamiento debe aprehender toda la representación en su movimiento, pero para eso el pensamiento debe ser dialéctico. ¿La representación se acerca más a la realidad que el pensamiento? Sí y no. La representación no puede abarcar el pensamiento en su totalidad; por ejemplo no puede abarcar el movimiento que tiene una velocidad de 300 000 Km. por segundo, mientras que el pensamiento lo capta y debe captarlo". (Lenin, 1963)
 

 Una conocida afirmación materialista es la de que "el hombre sólo repite en  el pensamiento su existencia real", aquí me pregunto ¿cuál es esa "existencia real?", ¿La que se relaciona en forma principal con lo sensorial?, Si concebimos el mundo humano como un mundo mediatizado, creado y recreado a partir del lenguaje, de la sustitución simbólica de lo material, en el cual el objeto interno se identifica con abstracción, ¿puede entonces igualarse la existencia real del hombre con el universo material que lo rodea, sus representaciones y su traducción sensorial?. Creo que la única forma de abordar y en cierto sentido unificar, (no en su origen, sólo en su praxis) ambos puntos de vista son centrando  nuestra atención en la esencia del hombre, esencia relativa pero esencia al fin, que es su interdependencia con otros hombres, es decir el complejo sistema de las relaciones sociales, ya que el hombre como ser individual se comporta  hacia las mismas de igual manera que como ser social se comporta hacia sí mismo, o sea a través de la relaciones sociales el hombre reproduce en el ser social su ser individual, siendo ambos producto y productor de su contraparte, y es aquí donde el pensamiento como fenómeno psíquico de enlace, sirve de canal y define la conciencia como algo que al existir para un hombre existe para todos, logra interacción entre lo sensorial y la abstracción como instantes inseparables de un mismo objeto que es escindido únicamente para poder ser analizado, comprendido y nuevamente internalizado, es por eso que opino que el pensamiento es un producto fundamental mediatizado, aún situando su origen histórico en el campo sensorial.

Este origen es sustituido y pasa a ser un elemento de interconexión de la vida social del hombre, permitiendo la reunificación del objeto interno y del objeto externo como dos instantes de la misma realidad. Lenin planteó "La naturaleza es, a la vez concreta y abstracta. Lo abstracto aparece sólo como momento de la realidad material en permanente cambio". (Lenin, 1963)

El pensamiento reproduce esta cualidad de la naturaleza, de la cual es fruto, pero a diferencia de lo que opina Lenin no es sólo un momento de la realidad material, es un producto y productor a su vez del mundo, existencia real del hombre, concebida como una existencia básicamente cultural, dependiente de las relaciones sociales cuyo influjo se integra y desarrolla (en un proceso dual... de ida y venida) en la cual los propios símbolos adquieren un nuevo valor que podremos llamar material o de virtud sensorial, y en la cual esa "realidad" sensorial o material sólo puede ser internalizada a través de símbolos, del lenguaje y específicamente a través de ideas, imágenes verbales del pensamiento, por lo que podemos señalar que a través del pensamiento y específicamente de las ideas, que se expresan a través del lenguaje y muy especialmente de la palabra, podemos influir y modificar directamente el objeto interno y así cambiar la existencia real del hombre, elemento básico para desde un plano teórico en este momento resaltar el efecto transmutador de la palabra, de lo abstracto en la vida del hombre.


III.  Mecanismos de acción de la palabra. Terapias basadas en su empleo.


Si aceptamos el carácter no natural de los objetos que constituyen el mundo del  hombre y consideramos que dichos objetos adquieren significado humano a través del lenguaje  ("el sujeto sólo es abordable a partir del lenguaje o más concretamente del discurso" señaló Saussure) y aún más que no sólo adquiere significado humano sino que se transforma por efecto del lenguaje nos resultará fácil aceptar que el lenguaje y muy especialmente la palabra ejerce un efecto terapéutico.

Varios son los mecanismos  que se invocan para explicar dicho efecto (González, 1988) entre los cuales podemos señalar la acción  ansiolítica de las palabras del médico, terapeuta, facilitador o del propio sujeto inhibiendo o bloqueando focos de excitación, este principio es similar al empleado en las técnicas de relajación como las desarrolladas por el Dr. Shültz ya en los años 30 y en general por todos aquellos que han trabajado enseñando a sus pacientes métodos de concentración y autosugestión, entre los que se destacan el método de sucesivo relajamiento de Jacobson y los métodos de autosugestión de Cue, Asturel y Bejterev.

 En la hipnosis, un estado que puede ser inducido por diversos estímulos, entre ellos la palabra, se presenta además de una habitual distorsión en la percepción una mayor facilidad para el empleo de las potencialidades del individuo lo cual puede y con frecuencia es utilizado por los hipnoterapeutas como un instrumento o método de curación o alivio, es de señalar que en los últimos años se ha incrementado notablemente el interés de médicos y terapeutas en emplear esta herramienta para el tratamiento de enfermedades muy diversas.  En la hipnosis el papel de la palabra es fundamental para reactivar el foco de conflicto y poder ejercer el efecto modificador deseado sobre dicho foco.

 Otro mecanismo de acción de la palabra es a través del establecimiento de nuevos condicionamientos que compitan o inhiban los condicionamientos considerados negativos (que estén ocasionando dolor o limitando el desarrollo del sujeto).   De la misma manera (González, 1988) la liquidación de focos inertes de excitación patológicos mediante la descarga de su energía durante la comunicación verbal (lo que ocurre al verbalizar situaciones de conflicto, temores o ideas de culpa en una entrevista) ha demostrado ser efectiva en múltiples casos.

 Un recurso verbal de creciente utilización (sobre todo a partir de la difusión de la obra de Milton H. Erickson) es el lenguaje metafórico, en el cual se dan mensajes a cerebro derecho, activando zonas no "privilegiadas" del intelecto o más relacionadas con lo que podemos denominar el cerebro visceral o emocional (sistema límbico principalmente), el enfoque metafórico se emplea cuando no se recurre a la hipnosis formal, es especialmente útil con sujetos resistentes, ya que es difícil soportar una sugestión de cuya recepción uno no es consciente, Erickson desarrolló (Haley, 1989) un número considerable de  recursos a partir de su manejo de la conversación hipnótica, generalmente contando historias, recurriendo con frecuencia a la técnica del entremezclado, por medio de la cual se teje una historia dentro de otra.  Utilizando recursos hipnóticos (tono de voz, pausas, silabeos, palabras orientadoras, etc. ) que facilitan que el paciente "decida voluntariamente" un cambio (Romero, 1996).

 Es llamativo en este método el uso del lenguaje experiencial, en el cual el terapeuta utiliza todo lo que aparezca en la terapia (cualquier asunto referido por el paciente, anécdota, historia, analogía o metáfora), para lograr lo que Erickson llama "envolver para regalo" el mensaje.  Las categorías diagnósticas de Jeffrey K. Zeig son útiles para comprender esto (algunas de estas categorías son: interno - externo, amplificador - reductor, difuso - enfocado, lineal - mosaico). (Haley, 1989).

 Es decir en la comunicación verbal pueden emplearse directivas simples y directas, como es frecuente en la psicoterapia persuasiva o racional, en éste tipo de psicoterapia que tiene como antecedente los planteamientos de Dubois sobre la posibilidad de cambios reales en el sujeto a partir de la modificación en el mismo de criterios erróneos que fue posteriormente desarrollada por Lebedensky quien señaló como sus recursos fundamentales la persuasión, información, sugestión y exteriorización de intereses o puede emplearse utilizando mensajes indirectos, con variadas analogías aplicables al problema de cada uno (Romero, 1996), como lo hacia Erickson para quien el paso más importante era la aceptación de un cambio por parte del paciente, con frecuencia un pequeño cambio que no se oponía de ninguna manera al problema o resistencia, incluso con frecuencia una sugerencia que refuerza o exagera el problema, pero que origina un cambio en la secuencia de hechos, en el proceso, con consecuencias que pueden ser dramáticas.
 

 Entre estos dos  polos, podemos señalar varios métodos terapéuticos que se basan en el efecto de la palabra como la ya mencionada psicoterapia sugestiva, en la cual se transmiten mensajes que el sujeto incorpora con convicción y que tiene mucho que ver con la relación establecida entre el sujeto y el terapeuta, la cual puede ser en estado vigil o hipnótico aquí solo resaltare los trabajos de Brewer (hipnoanálisis), la sugestión bajo sueño narcótico como las empleadas por Horsley (narcosíntesis o narcoanálisis) durante las Segunda Guerra Mundial, o el uso amplio de la hipnósis por inducción progresiva al estilo de Platonov.  Todas las cuales en principio tienen bases neurofisiológicas en la focalización intensa y mantenida de la atención activa en un punto con la subsecuente reducción del resto del campo de la conciencia.

 En las técnicas de autosugestión principalmente las que parten de la relajación muscular del sujeto y se aplican en forma progresiva como las de Jacobson y Schültz la comunicación verbal es utilizada como instrumento básico, es importante recordar que en estas modalidades la relajación comienza por grupos musculares localizados y posteriormente se generaliza a todo el cuerpo y que dicha relajación muscular generalizada favorece la concentración mental, ya que la ausencia de actividad propioceptiva es facilitadora de este proceso, en fechas más recientes los estudios realizados por Georgui Lozanov (Lozanov, 1983) que constituyen el inicio de la sugestopedia y de otras técnicas de aprendizaje acelerado utilizan un principio similar. En estado de relajación muscular (más no mental) se acrecienta la capacidad de aprendizaje y memorización, los postulados en que se basan estas técnicas se resumen en gran medida en el llamado entrenamiento autógeno o autoentrenamiento, por medio del cual se pretende lograr el control consciente de lo inconsciente.

 Por último otras modalidades basadas en el efecto de la palabra son la psicoterapia de modificación de actitudes desarrolladas por Miasischev cuyo objetivo central es la exploración, discusión y corrección mediante el uso de la palabra de las actitudes que originan la problemática psíquica del enfermo, en esta psicoterapia se pretende obtener una mayor profundización y rapidez en los resultados utilizando dos puertas de entrada simultáneas (seguridad y ansiedad).
 

 La psicoterapia causal que desarrolló Sviadosh fundamentalmente para el tratamiento de la neurosis se basa en determinar en el curso de las entrevistas el origen de las manifestaciones patológicas y mediante su exposición y esclarecimiento solucionarlas.

 Obviamente esta revisión de los mecanismos de acción de la palabra y de las modalidades terapéuticas en las cuales la misma juega un papel predominante no excluye que el uso de la comunicación verbal es relevante en la mayoría de las psicoterapias, desde aquellas que se basan en el manejo del inconsciente hasta aquellas que se basan en la experimentación psicológica, incluyendo también los métodos basados en la exploración e inspiración existencial.

 El efecto terapéutico de la palabra no se limita a los trastornos que podemos llamar funcionales, a esos trastornos que son feudo frecuente para su corrección, alivio o eliminación de psicólogos, psiquiatras terapeutas o facilitadores, su efecto es relevante en los llamados trastornos psicosomáticos, trastornos que se caracterizan por una preocupación exagerada por el cuerpo, la tendencia a la cronificación y las resistencias a la terapéutica y cuya sola mención nos trae a la memoria la famosa obra de Moliere "Le malade imaginaire", más allá de citas literarias es digno de resaltarse como el síndrome hipocondríaco constituye una organización mental característica, sugerida para hacer frente a determinadas ansiedades, aunque a su vez es productora de ansiedad lo cual en una primera instancia puede ser tratado mediante terapias verbales como las ya descritas basadas en la sugestión y autosugestión, pero que en un plano más profundo y duradero (cuando nos enfrentamos a la ansiedad frente a la desintegración mental o aniquilación  por la muerte) son tratadas mediante terapias reeducativas o reconstructivas como la psicoterapia causal de Sviadosh o la de modificación de actitudes y predisposiciones de Miasischev.
 
 Las primeras técnicas comentadas deben ser del dominio de médicos y paramédicos, considero importante señalar los reportes cada vez más frecuentes de la utilización de estas técnicas tratando enfermedades clínicamente verificables como son la hipertensión arterial, psoriasis, colitis y asma bronquial entre otras informándose de resultados positivos, al igual que los informes sobre mejoría relativa o estabilización en enfermedades terminales o de pronóstico desfavorable como  diversos tipos de neoplasias.

 La sofrología desarrollada por Caycedo (Nalda y Justes, 1986) que pretende ayudar al hombre a descubrir el potencial interno que posee y a modificar los efectos de las influencias externas o internas, puede emplearse para el incremento de la memoria, para reprimir, activar o modificar ciertas sensaciones y para activar la imaginación y la atención, por lo que puede emplearse (Nalda y Justes, 1986) con fines pedagógicos, terapéuticos (como ayuda para una curación más rápida o mejoría en algunas dolencias) y con fines preventivos para conservar el equilibrio psicosomático, en esta técnica se emplea una forma de comunicación verbal característica, en la cual el sofrólogo da sus orientaciones mediante un discurso suave, monocorde, persuasivo, agradable y detallado, que es llamado por Caycedo terpnos-logos (inspirándose en el logos-calos mencionado en la introducción de este trabajo) y que es señalado como un procedimiento eficaz para modificar el estado de conciencia, según el autor el terpnos-logos no es hipnosis ni sugestión ya que requiere de la aceptación y actividad racional del sujeto, sin anularse o disminuirse la voluntad del mismo.

IV. Conclusión.

 La palabra posee un efecto terapéutico el cual con frecuencia se emplea en forma empírica o incluso no consciente, sus resultados pueden ser más intensos y duraderos si su utilización es consciente y estratégicamente dirigida, lo cual se evidencia por el considerable número de terapias basadas en su empleo y por el éxito frecuente de muchas de las mismas cuando son aplicadas con rigor profesional y a partir de un adecuado conocimiento de sus bases científicas.

 La palabra ha sido y es empleada terapéuticamente en un rango considerablemente amplio de técnicas y métodos, es posible emplearla también para prevenir enfermedades y desequilibrios psicosomáticos, es especialmente útil en aquellos casos que se muestran resistentes a otras terapias como las biológicas y farmacológicas y  su poder y la utilización para rehabilitar, restablecer la salud, prevenir la enfermedad o promover una vida armónica y equilibrada  es una aventura que a pesar de ser tan vieja como la humanidad aún tiene por escribir sus mejores páginas.

 Concluiré mi exposición con la receta para curar el "empacho" de una curandera  cubana, Juana, natural de Pajones, región campesina de Camaguey (Seoane, 1984) "La cura que yo conozco para el empacho es sobarlo diciendo la oración del Padre Valencia, que dice:


Jesucristo vencedor,
que en la cruz el mal venciste,
quita pronto este dolor,
Por la muerte  que tuviste.
La muerte de cuerpo y alma
te pido Señor se acabe,
poniendo de antecesora,
A tu Santísima Madre.
 
 

Al terminar se dice:

 ¡Que vivan los pecadores! ¡Misericordia! ¡Sálvame, Sálvame. Virgen Pía!"

 Por cierto, al menos conmigo esta receta funcionó. . . . . .
 
                                                                                     Gracias
 
                                                                                                                    Referencias

-Córdoba, A y Villa, F.(1974). Propedéutica y Clínica Psiquiátricas.   La Habana. : Editorial Pueblo y Educación.  (pags.47 y 50).

-Darley, J., Glucksberg, S. y Kinchla, R.(1990). Psicología. Ciudad de México: Prentice Hall Hispanoamericana  S.A. (pag.89).

-Engels, F. (1961). Dialéctica de la naturaleza. Ciudad de México: Editorial Grijalbo. (pags.143-144)

-González, R.  (1988). Psiquiatría para médicos generales. La Habana: Editorial Científico-Técnica. (pags.199-200)

-Haley, J. (1989)  Terapia no convencional. Las técnicas psiquiátricas de Milton H. Erickson. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.

-Lenin, V.I. (1963). Resumen del libro de Hegel Ciencias de la lógica. O.C.Tomo 29.Moscú: Naúka ( págs. 149, 209 y 211).

-Lozanov, G. (1983)  Suggestology and outlines of Suggestopedy. New York: Gordon and Breach.

-Nalda, S. y Justes, A. (1986). Relajación y Sofrología en comic. Madrid: Ed. Mensajero.  (Págs. 107, 114).

-Romero, R.  (1995). Sujeto y Conciencia. Para nuestros profesores. , 9(32), 5-6.

-Romero, R.. (Julio, 1996). Algunos comentarios sobre la terapia de Milton H. Erickson. Para nuestros profesores, 10(40), 12- 16.

-Seoane. ,J. (1984). El folclor médico de Cuba. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. Etnología.  ( Pag. 316)

-Stumphauzer, S. (1989). Terapia Conductual. Ciudad de México: Editorial Trillas.

-Sviadosh, A. (1959). La neurosis y su tratamiento. Buenos Aires: Editorial Chague.