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1) El viento fresco que viene del sur.
En este trabajo, nuestro objetivo es mostrar que son ahora los norteamericanos los que tienen que mirar hacia el sur para encontrar enseñanzas sobre la manera en que hay que abordar el tema crediticio. Por primera vez, son ellos los que deben mirar hacia México y asumir las enseñanzas de la crisis que hemos vivido; obviamente algunas de las enseñanzas tienen que ver con lo que no debe hacerse, otras con lo que debe realizarse para evitar la crisis.
Hay dichos que encierran una filosofía profunda y que la práctica recurrente los convierte en infalibles. Pocos de ellos se refieren a la prevención, a las acciones que deben realizarse para anticiparse a las consecuencias negativas que se siguen de hacer o dejar de hacer algo. En la particular, considero que una de las preguntas clave al tomar una decisión es la que se refiere a lo que sigue después. ¿Cuáles son las consecuencias de hacer algo? ¿Qué pasa si no lo hago? En este sentido, la acuciosa observación popular que se traduce en el proverbio popular “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, no solamente nos previene, sino que nos invita a realizar acciones encaminadas a evitar las consecuencias negativas de la amenaza que se cierne sobre nosotros. El dicho no podría venir más a cuento que ahora que nuestro país vecino está pasando por una crisis hipotecaria de proporciones insospechadas que ha puesto a temblar la economía de todos los países y que todavía parece que va para largo.
Otro dicho no menos perspicaz y visionario, es el que señala que cuando Estados Unidos estornuda a México le da pulmonía. Los efectos de una amenaza que se convierte en realidad en Estados Unidos aunque sea en pequeña escala, en México se manifiestan de manera desproporcionada, desafortunadamente no las positivas sino aquellas que tienen consecuencias negativas. La crisis de las deudas hipotecarias en Estados Unidos, amenazan con causar una recesión en el país vecino. Ya se han venido resintiendo los mercados de valores internacionales. El tipo de cambio del dólar frente a las divisas internacionales ha venido perdiendo valor. La incertidumbre arrastra a la esperanza y la encierra en un torbellino de inquietud. La economía mundial, cual frágil caña tierna, comienza a resquebrajarse al embate de los huracanes causados por la diferencia en las temperaturas de los deudores y los acreedores.1 La FED, en los últimos años, para controlar la inflación, ha venido subiendo las tasas de interés. Los acreedores, que no han aprendido que las tasas de interés no pueden estar sujetas a los vaivenes de la economía, han venido experimentando incrementos en sus pagos.2 ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuando? La pregunta está en el aire.3 No parece que la respuesta se encuentra soplando con el viento. Vientos soplan, sí pero huracanados, devastadores.4 Ahora, sin embargo, la luz procede del Sur, de la tierra del sol.
2) Las enseñanzas para el norte.
¿Cuáles son las enseñanzas más importantes que nos dejó la crisis y que deben respetarse para evitar caer en situaciones semejantes?
a) La Tasa Tope.
Lo primero que tenemos que observar es que las tasas no pueden crecer sin freno. Las tasas de interés deben tener un tope. En México, Banamex fue pionero, por allá por el año 2000 en establecer la tasa tope. El mecanismo era muy sencillo, se establecía una tasa más allá de la cual no podían subir los créditos. Con ello se evita que se caiga en la tasa a la cual es imposible pagar un crédito, ya que hay una tasa a la cual un crédito, con un monto de pago por período, generalmente mensual, no podrá pagarse nunca.
b) La radiografía del crédito.
Todo crédito puede representarse a través de una gráfica, es como un esqueleto o radiografía de su comportamiento. Conociendo la gráfica de cada crédito y la tasa de imposibilidad, se puede establecer una mejor estrategia de pago porque el dinero en materia de crédito no vale lo mismo. Hay momentos en que es más rentable aumentar un peso al pago periódico que se hace que otros en los cuales se aumentan mil pesos. Ello depende del momento y de la cercanía de la tasa que se aplica a la tasa a la cual es imposible liquidar el crédito, lo que es lo mismo, la asíntota. Conocer la radiografía del crédito, es decir su gráfica, nos puede permitir establecer una estrategia efectiva de pago.
c) Las Zonas estratégicas y sus consecuencias.
En la radiografía se pueden distinguir claramente tres zonas: la primera, de tasas bajas y poco incremento en los meses por pagar es una zona favorable al banco o acreedor, en esta zona, por más que se le meta mucho dinero al pago, el plazo al cual un crédito puede liquidarse no disminuye de manera significativa. La segunda zona es una zona de transición en la que ambos pueden beneficiarse; es la que sostenemos que, si hay una zona justa, es precisamente ésta. La tercera zona es la zona favorable al acreditado; a medida en que se esté más cerca de la tasa de imposibilidad, el rendimiento del dinero, aún mínimo, será mayor. En estos casos, cuando la tasa de interés está cerca de la asíntota, se realiza la hipótesis de que un centavo compra más tiempo que mil pesos en la primera zona. Conocer lo anterior es sumamente útil para establecer la estrategia de pago. En los bancos ni saben ni les interesa aplicar lo anterior; para ellos entre más dure el crédito, mejor. Con poco dinero adicional, se puede disminuir considerablemente el tiempo de la deuda, como puede verse en la siguiente tabla:
Tabla I5

Sensibilidad al pago al acercarse a la tasa de imposibilidad
d) Lo que deben saber los que prestan y los que reciben el dinero en préstamo.
Los empleados bancarios y los propios solicitantes del crédito, deberían conocer lo anterior para cada uno de los créditos, de tal manera que aconsejaran honestamente a los solicitantes de crédito para que, haciendo un pequeño esfuerzo pudieran reducir sensiblemente el plazo total para liquidar sus deudas.
Mientras el pago mensual esté más cerca de la tasa de imposibilidad, un incremento en el pago permite reducir más tiempo la duración de la deuda. En la tabla anterior, puede verse en el caso en el que el acreditado, en lugar de pagar mensualmente la cantidad de 3000.01 Tres mil pesos con un centavo, hace el “esfuerzo de pagar 3001.00 Tres mil un pesos. Mientras que en el primer caso tardaría poco más de 426 meses para liquidar totalmente el crédito, en el segundo caso tardaría solamente 270 meses. ¿Parece increíble no? La diferencia en el pago es de solamente 99 centavos mensuales. La diferencia en el tiempo es 156 meses, es decir 13 años. Con 99 centavos de pago adicional se puede pagar la deuda 13 años antes. Parece exageración. No lo es; con las premisas y las reglas anteriores, la deuda puede reducirse en el tiempo que se señala si se paga la cantidad adicional que se indica. ¿Quién no pueda pagar 99 centavos más mensualmente? ¿A quien no le gustaría reducir su deuda en diez años pagando dicha cantidad? Obviamente cada crédito tiene su propia dinámica; habrá que encontrarle el punto. Lo que está claro es que cada crédito tiene una zona en la que la sensibilidad al pago es mucha y siempre ésta se encuentra muy cerca de la tasa que hemos definido como tasa de imposibilidad, es decir, la primera tasa a la cual no puede liquidarse un crédito que siempre es una tasa entera.
e) Las estrategias de pago.
Por ello, como consecuencia de lo anterior, podemos afirmar categóricamente que hay una estrategia de pago adecuada para cada crédito y que no puede seguirse llevando como hasta ahora se ha venido haciendo. Actualmente es el banco el que establece de manera unilateral el monto del pago; excepcionalmente es el acreditado quien determina cuánto puede pagar. Por ello, desde el punto de vista jurídico es indispensable que se permita al acreditado determinar el monto del pago y realizar los prepagos que considere conveniente.
f) lo que no debe hacerse.
En México, ya conocemos la crisis hipotecaria, ya la pasamos; todavía se están soportando sus consecuencias. No hemos aprendido de ella. La crisis del 94 dejó una enorme estela de estragos. Perdieron el gobierno y los deudores. Todavía en el presupuesto de egresos de la federación, se destinan enormes cantidades de recursos que, de no haber convertido una deuda privada en deuda pública, se estarían utilizando en la creación de infraestructura o en la disminución de la pobreza. Pero, dado que como país asumimos esa enorme deuda, tenemos que padecer aumentos a la gasolina y a todos los bienes que con ella se relacionan, y soportar la cadena inflacionaria que, como polvareda, se levanta al más ligero vientecillo que apenas se insinúa.
También lo que se hizo, muestra lo que no debe hacerse. El costo de la falta de prevención ha sido muy alto. Ello podría haberse evitado, si se hubiera conocido el crédito, su radiografía y las estrategias para atenderlo. En México no se hizo así y el costo para todos los contribuyentes es muy alto.
Los banqueros salieron ganando con la crisis crediticia del 94 porque, ya sea el gobierno o los deudores, les pagaron su deuda; bueno, se las siguen pagando con dinero público. Las nuevas generaciones ya se están solidarizando con la herencia que les legó el Fobaproa-IPAB. En 2006, el presupuesto de egresos de la federación destinó la “insignificante” cantidad de 36,972,781,800 (Treinta y seis mil novecientos setenta y dos millones setecientos ochenta y un mil ochocientos pesos). Con esta cantidad y 101 millones más, se podría cubrir el presupuesto de las secretarías de Seguridad Pública, Desarrollo Social y Turismo juntas.
En el presupuesto de egresos de 2007, el panorama relacionado con las deudas crediticias, no cambió sustancialmente; se destinan 27,174,304,915 (Veintisiete mil ciento setenta y cuatro millones trescientos cuatro mil novecientos quince pesos) a cubrir las erogaciones para los Programas de Apoyo a Ahorradores y Deudores de la Banca. Cierto que hay una disminución sustancial con respecto al año precedente, pero también es verdad que los recursos que se destinan a cubrir ese rubro no deberían considerarse como gasto público pagadero por todos los contribuyentes, sino que debería seguir el tratamiento que se da a las deudas privadas que siguen siendo tales y el gobierno no las asume como propias, sin embargo, en este caso, por arte de magia se convirtieron en públicas.
3) Conclusiones:
El viento que llega del sur trae muchas enseñanzas para evitar una crisis que afecte de manera desproporcionada a la economía mundial. Tal vez todavía estemos a tiempo. Conocer el crédito y saberlo dominar es como cuando se tiene el dominio de un caballo brioso que por su nobleza puede ayudarte mucho, pero que si no lo sabes dominar, puede llevarte entre las patas. Así es el crédito y en este artículo se presentan las riendas para dominarlo.
1. “En días recientes, los bancos centrales de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Canadá, Suiza y Australia inyectaron más de 300 mil millones de dólares a sus sistemas financieros, a fin de darles liquidez, tranquilizar a los mercados y evitar una fuga masiva de inversiones. Tales reacciones se dieron en respuesta a la difícil semana que vivieron las principales bolsas de valores del mundo, como consecuencia de la apremiante situación que padece el sector inmobiliario de Estados Unidos. Lo inusual de esta medida pone de manifiesto el temor ante el eventual inicio de una crisis económica global de consecuencias lamentables”. Editorial, La Jornada, México, 8 de agosto de 2007
2. La crisis del sector inmobiliario estadunidense se dio inicialmente por la dificultad de las familias de ese país que contrajeron créditos hipotecarios de alto riesgo para pagar sus préstamos ante el incremento de las tasas de interés. De acuerdo con cifras de The Wall Street Journal, 80 por ciento de la deuda de los consumidores estadunidenses -más de 12 billones de dólares- corresponde a créditos hipotecarios. Como consecuencia, muchas de las instituciones crediticias que financiaron durante años el boom inmobiliario en Estados Unidos se han visto afectadas: decenas de empresas de créditos hipotecarios han cerrado y muchas otras han suspendido totalmente los préstamos, lo cual ha comenzado a afectar a los demás sectores económicos del país. Es alarmante la aseveración del presidente financiero del banco de inversión estadunidense Bear Stearns, Sam Molinaro, en el sentido de que la actual situación de los mercados "ha sido de lo más malo que ha visto en 22 años". Estas declaraciones, en añadidura a la inusual preocupación de las autoridades financieras, parecen obedecer a comportamientos típicos de los grandes capitales en el preámbulo de una grave crisis económica mundial.
3. Muchos compradores no reunían los requisitos para recibir un préstamo hipotecario. La industria inmobiliaria creó entonces varias fórmulas para que los compradores pudiesen obtener préstamos, entre ellas las llamadas subprimas. Los compradores aceptaron pagar sólo intereses durante los primeros años de su hipoteca, sin tomar en cuenta que los intereses estaban subiendo. Para colmo de males, las hipotecas de alto riesgo no tienen interés fijo, sino variable. Esto se está convirtiendo en una pesadilla para el comprador, al tener que pagar mucho más mensualmente debido a las variaciones de los intereses.
4. En el último año, casi medio centenar de hipotecarias de alto riesgo se declararon en bancarrota. Recientemente, la American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de EE UU, tomó la decisión de despedir al 90% de sus empleados.
5. Moreno Núñez, Héctor, Crédito Bancario a la Vivienda, Efectos de la inflación y las tasas de interés, Porrúa, México, 2000. Para cada crédito puede hacerse una tabla semejante a la anterior; saber pagar un crédito, por tanto, se convierte en un arte que puede tener extraordinarios resultados para los acreditados; el arte de manejar un crédito, puede permitir, adicionalmente, lograr que los créditos que se otorguen sean más eficientes y justos. Lo que podría haber parecido un tema del pasado con la usura como centro, se convierte en una excelente área de oportunidad al tener el conocimiento preciso de cuál es la mejor manera de tratar un crédito y cuál es la cantidad que mejores rendimientos ofrece.
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