Testimonio Enrique Barragán González

 

La mejor experiencia que he tenido en mi vida ocurrió el semestre pasado cuando me fui de intercambio a Cambridge, Inglaterra. Era como vivir en un mundo de ensueño, todo para mí era perfecto, desde la comida, como los sándwiches diarios de tocino con salchicha que compraba en la cafetería local o los waffles belgas del mercado que solamente se podían encontrar los domingos y los famosos pollos de “nando’s”, hasta los viajes que realizamos tanto en grupo como individualmente.

Me sentí como una persona muy libre, el hecho de pudiera tomar un camión en la ciudad e ir a cualquier punto de ella sin sentirme inseguro en ningún momento me daba mucha tranquilidad. Cambridge es una ciudad bellísima, rentar un “punt”, la cual es una especie de lancha, y poder remar en el río observando los antiguos colegios de la universidad de Cambridge, en el río Cam, era uno de mis pasatiempos favoritos.

Cambridge es una ciudad muy tranquila, sin embargo hay muchas cosas por hacer, hay dos centros comerciales, un Bowling alley, todos los colegios de la universidad, los cuales son realmente impresionantes, muchos museos y la ventaja de que puedes ir a cualquier lado con sólo tomar un tren.

El hecho de estar a una hora de Londres en tren me daba la facilidad de ir cuando quisiera (siempre y cuando hubiese pedido permiso) y visitar todo lo que hay en la ciudad, desde los geniales museos hasta los centros comerciales más importantes de la ciudad. Creo que Londres siempre será una de mis ciudades favoritas.

El jardín botánico de la ciudad de Cambridge es el más hermoso que he visto hasta ahora, tanta variedad, tantos colores, todo era excelente. Creo que aún no he mencionado lo que más me gustó del viaje, las clases. Las clases eran excelentes ya que eran muy pequeñas, desde mi clase de Francés donde éramos 4 personas hasta la más grande, Matemáticas, con 11 personas. El hecho de que las clases fueran pequeñas y especializadas propiciaban un ambiente excelente para el aprendizaje, ¡por algo subí mi promedio a 98.57!

Otra de las ventajas de las clases es que todos los profesores eran británicos, por lo tanto no podías hablarles en español y eso te forzaba a practicar y mejorar mucho tu inglés. Todos los profesores estaban sumamente preparados, de hecho, mi profesor de matemáticas con tan sólo 27 años ya tenía un doctorado en la universidad de Cambridge.

Siempre me ha gustado viajar y haberme ido a Cambridge me dio la posibilidad de conocer muchísimas ciudades, 34 para ser exactos. El hecho de estar en Europa donde todo está muy bien conectado te da la facilidad para moverte de un lugar a otro sin problema alguno. Como conclusión, si tuviera la oportunidad de volverme a ir de intercambio a Cambridge, lo haría sin pensarlo.

Enrique Barragán González